Redacción BLesUn reportero del Washington Post admitió, en un artículo de análisis publicado el viernes, que los principales medios de comunicación desestimaron los informes de que el virus PCCh (COVID-19) provenía de un laboratorio del Partido Comunista Chino, como parte de un esfuerzo anti-Trump.

Sabemos que gran parte de la pandemia, los principales medios de comunicación y los verificadores de hechos, descartaban totalmente la teoría señalada por Donald Trump y Mike Pompeo, entre otros, de que el virus podría haberse fugado de un laboratorio del Instituto de Virología de Wuhan de China.

Cuando un periodista le preguntó a Trump en mayo de 2020 si había visto algo que le diera seguridad respecto a la hipótesis de la fuga del laboratorio chino, Trump contestó con firmeza: “Sí, lo he visto. Sí, lo he visto. Y creo que la Organización Mundial de la Salud debería estar avergonzada” por creerse la versión de China.

Este fue uno de los disparadores para que los principales medios, así como otras organizaciones anti-Trump, trataran al tema desde el ángulo de la política y no desde la salud o la seguridad, como casi todo lo que rodea el caso del virus.

Según el reportero senior del Washington Post, Aaron Blake, los medios de comunicación estaban motivados para rechazar la teoría porque el presidente Donald Trump habló de ella, entonces los periodistas estaban más interesados ​​en desacreditar a Trump que en considerar sus preocupaciones sobre los orígenes del virus.

“Se ha hecho evidente que algunos ángulos de los principales medios de comunicación se extralimitaron cuando se trató de una teoría particular de Trump y sus aliados: que el coronavirus emanó de un laboratorio en Wuhan, China, y no de forma natural”, escribió Blake en su análisis en el WaPo.

“También es cierto que muchas críticas de la cobertura son exageradas y que las afirmaciones de Trump y sus aliados invitaban y merecían escepticismo”, agregó.

Asimismo, el reportero del WaPo justifica estos esfuerzos, como si a los periodistas no les hubiese quedado otra alternativa.

“Esa cautela y escepticismo (muy justificados) se desbordaron en alguna simplificación excesiva, sobre todo a la hora de resumir la información, a menudo más circunspecta”. 

“Dada la forma en que la administración Trump manejó la inteligencia, hay muy pocas dudas de que, si hubiera existido algún tipo de prueba, Trump habría presionado fuertemente para su divulgación”, añadió Blake. “Trump podría haberlo hecho cuando quisiera”.

Campaña anti-Trump

Casi cualquier afirmación que hacía el expresidente Trump, recibía inmediatamente una ola de críticas de los medios del ‘establishment’, los cuales son la mayoría. Así, en este caso de la fuga del virus, los medios solo decían que el régimen chino era una suerte de ‘chivo expiatorio’ de Trump.

“Nadie está comprando la teoría del laboratorio de Wuhan de Trump”, declaró The Guardian el año pasado.

Sin embargo, un año después y ya sin Trump en el poder, los medios están empezando a considerar que esta teoría es plausible.

El titular de la columna del verificador de hechos del Washington Post del martes : “Cómo la teoría de las fugas en el laboratorio de Wuhan de repente se volvió creíble”. 

La revista New York, en enero, publicó un extenso artículo explorando la hipótesis del laboratorio. Y así hay más ejemplos.

Este mes, PolitiFact se retractó de una verificación de hechos de septiembre de 2020 que había calificado la afirmación de una viróloga de Hong Kong de que COVID-19 era un virus creado en laboratorio como una “teoría de la conspiración desacreditada”. Una nota de los editores que explica por qué PolitiFact eliminó la verificación de hechos de su sitio web indicó que la afirmación de los expertos en ese momento de que el virus no pudo haber sido manipulado es “ahora más ampliamente discutida”.

Al igual que la hidroxicloroquina, que se volvió una “droga política” en cuanto Trump la recomendó como un posible tratamiento contra el virus, mientras todos los medios e instituciones de la salud comenzaron a desprestigiarla, lo mismo ha sucedido con esta teoría del laboratorio, que, si bien no está comprobada, es sobre la que  más recaen sospechas. 

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Recordemos que el Departamento de Estado envió dos cables en 2018 advirtiendo sobre la seguridad y cuestiones de gestión en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV). Uno de los cables decía que el trabajo de la WIV sobre los coronavirus de murciélagos representaba el riesgo de una nueva pandemia.

Además, el Departamento de Estado de Trump publicó una hoja informativa que afirmaba que “varios investigadores dentro del WIV se enfermaron en otoño de 2019, antes del primer caso identificado del brote. “Según los informes, los síntomas coincidían tanto con el COVID-19 como con enfermedades estacionales comunes”.

Sin embargo, los medios le llamaron “conspiración”, descartando esta teoría por un año entero, oficiando así como “traidores”. En lugar de presionar y criticar al régimen chino para que investigue los orígenes del virus, enviaron al mundo entero titulares engañosos y desfavorables hacia Trump y positivos hacia el PCCh, el principal responsable de la pandemia.

Celeste Caminos – BLes.com