El cura Eduardo Lorenzo, acusado de abuso sexual y sobre quien se había dictado una orden de detención, se quitó la vida anoche de un disparo. Así lo confirmaron el abogado querellante Juan Pablo Gallego y fuentes policiales.

Sobre el sacerdote, de 60 años, pesaba una orden de arresto por abuso sexual de niños en aproximadamente 5 casos, de acuerdo al expediente judicial.

Si bien la jueza Marcela Garmendia había ordenado su detención, el abogado que lo patrocinaba consiguió que permaneciera en libertad gracias a una apelación. De todos modos, el sacerdote eligió el suicidio.

El cuerpo del ex capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense fue encontrado en la sede de Caritas en La Plata, ubicada en el cruce de las calle 4 y 49.

El religioso, que estaba procesado por abuso sexual agravado en cinco oportunidades, había quedado al borde de la detención luego de que se conociera la orden de la jueza Garmendia. Sin embargo su abogado, Afredo Gascón, pudo postergar el arresto al apelar ante la Cámara de Garantías.

Lorenzo había jurado ser inocente en reiteradas ocasiones, pero los resultados de una pericia psicológica fueron contundentes: el cura presentaba rasgos “psicópatas, perversos, narcisistas y obsesivos”.

En la pericia, solicitada por la fiscal Ana Medina, los psicólogos determinaron que Lorenzo transmitía “una imagen grandilocuente de sí mismo que engrandece su autoestima” y que “no siente culpa ni angustia porque la hostilidad siempre está en el afuera”.

Las víctimas, todos varones, que en ese momento tenían entre 13 y 15 años, relataron que el cura entablaba con ellos una amistad y después se aprovechaba de la confianza ganada y los violaba en la casa parroquial, en sitios que alquilaba para celebrar fiestas y en reuniones de grupos de scouts que él coordinaba en La Plata, a pocos kilómetros de Buenos Aires.

Fuente: El Tribuno.

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