Se trata de Mahjabin Hakimi, quien pertenecía a la selección juvenil. Fotos de su cabeza fueron difundidas en redes para crear temor y recordárle a las mujeres que en el Islám no pueden practicar deportes

El emirato del terror“, le dicen algunos medios de la región al nuevo gobierno afgano desde la llegada de los talibanes al poder. Se dice mucho de las prácticas religiosas de los musulmanes, incluso están quienes defienden que son pacíficos y que el Qoran promueve el amor.

Nada de esto se está viendo en el recientemente formado Emirato de Afganistán, y una noticia que trascendió en la prensa occidental en las últimas horas ha infundido el horror en el mundo civilizado.

La jugadora de voley Mahjabin Hakimi, de la selección juvenil afgana, fue decapitada por las autoridades de los talibanes. ¿Su crímen? Haber ido a entrenar.

Entre otras de las prohibiciones que sele imponen a las mujeres, la religión islámica considera inapropiado que practiquen deportes, por lo que las atletas no han podido jugar desde la toma del gobierno el pasado 15 de agosto.

Hakimi, que nació posteriormente a la invasión estadounidense, nunca había vivido la brutalidad de los talibanes. No le hizo caso a su entrenadora, y decidió ir a entrenar de todos modos, después de casi 2 meses de inactividad. Sin embargo, fue encontrada por las fuerzas de seguridad talibanas, y sometida a la Ley Sharia: muerte por decapitación.

El hecho fue informado por los medios locales tras la denuncia de su entrenadora, que utilizó un seudónimo para proteger su integridad. Según lo dicho por la instructora al Persian Independent, el principal periódico de Medio Oriente no alineado al islamismo extremista, la joven fue decapitada a principios de octubre en Kabul y fotos de su cabeza cortada fueron publicadas en redes sociales para crear temor.

Bajo el seudónimo Suraya Afzali, la entrenadora expresó: “Cualquier jugador ahora tiene que vivir con miedo. Todos obligados a huir o esconderse. Sólo dos han logrado escapar al exterior y los intentos de ayuda de países y organizaciones internacionales no han tenido éxito”.

No es la primera que sucede algo así, dado que en agosto otra jugadora de vóley había sido asesinada a tiros por los talibanes. 

Esto último fue informado por Zahra Fayazi, una de las dos voleibolistas que pudo escapar al Reino Unido luego de la retirada de tropas, y pudo contar los sucesos que vio antes de partir.

Redacción Medio Oriente – derechadiario.com.ar

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