Redacción BLesCuatro senadores republicanos presentaron el miércoles pasado una ley para requerir pruebas de ADN a los adultos que ingresan al país ilegalmente pidiendo ‘asilo’ con menores de edad para comprobar el parentesco y poner fin al tráfico de niños. 

La senadora Marsha Blackburn de Tennessee junto con Joni Ernst, Thom Tillis y Mike Rounds, introdujeron la “ley para terminar con el tráfico de niños” la cual obligará que las autoridades de la frontera realicen una prueba de ADN en los adultos y niños que ingresan al país reclamando asilo político para confirmar la relación entre ambos y descartar que el niño esté siendo usado como carnada para entrar a los Estados Unidos. 

Bajo la ley de los republicanos, el Departamento de Seguridad Doméstica (DHS) tendrá la autoridad de deportar los inmigrantes que se niegan a realizarse la prueba y aquellos que hayan fingido el parentesco podrán recibir hasta 10 años de prisión.

“Los cárteles de la droga y las bandas utilizan a los niños para presentarse falsamente como unidades familiares y solicitar asilo en nuestra frontera sur. Estos menores no acompañados son especialmente vulnerables al tráfico de personas y a menudo son obligados a realizar actos sexuales”, detalló la senadora Blackburn.

Esta ley es “poderoso mensaje de que los traficantes serán atrapados y perseguidos agresivamente”, advirtió la republicana considerada como una “respetada líder en la lucha contra el tráfico humano” por sus colegas. 

Blackburn también se refirió al término “niños reciclados” un fenómeno en el cual después de usar a un niño para cruzar la frontera, lo vuelven a enviar del otro lado para volver a usarlo como ‘carnada’ para solicitar asilo como familia. 

“El ‘reciclado’ es una extraña elección de palabras para describir a un ser humano que trata a otro ser humano como un pedazo de basura… esto es desgarrador”, exclamó Blackburn.

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La senadora explicó que durante décadas agentes de la Patrulla Fronteriza han estado sonando la alarma sobre cómo esta escoria se aprovecha de la gente que intenta ingresar a los Estados Unidos para traficar personas.

“Los coyotes, los cárteles y las bandas utilizan a los niños como mulas de la droga. Los utilizan como esclavos sexuales. Si no me creen, pregúntenle a cualquier persona de la CBP (Aduanas y Protección de Fronteras) por qué administran pruebas de embarazo a niñas de apenas 13 años tan pronto como llegan a la frontera”, afirmó la senadora.

A pesar de que los medios principales, que en este punto se parecen más a un grupo de porristas que festejan las cosas malas de la administración demócrata como si fueran buenas, han elogiado a Biden como un líder ‘humanitario’ al lidiar con los inmigrantes – una obvia comparación con la mano dura de Trump que efectivamente detuvo la inmigración ilegal – las fronteras abiertas están alimentando esta perversa industria del tráfico de niños y de personas en general. 

Drew Fernández un periodista independiente que está cubriendo la crisis inmigratoria desde Arizona, dijo que el gobierno mexicano infiltró agentes en estos grupos de inmigrantes quienes revelaron que los traficantes ofrecen un ‘precio especial’ de 3200 dólares a los adultos que ingresen con niños. 

Lejos de ser un líder ‘humanitario’, Biden y su administración están permitiendo el sufrimiento indescriptible de miles de niños que una vez que ingresan al país, se convierten en presas fáciles de los traficantes de personas.

Con la máquina de propaganda de CNN, MSNBC, periódicos como el New York Times, Washington Post y los gigantes de Silicon Valley, no es errado hoy pensar que cuando estos medios publican como algo bueno, es malo y cuando critican algo como malo, seguramente es algo bueno.

Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com