Rodrigo Rojas, el dirigente de la izquierdista Lista del Pueblo, no volverá a ocupar su curul en la Convención Constitucional de Chile debido a su engaño médico

Sin despedirse de nadie y sin pisar la plenaria de nuevo, el convencional chileno, Rodrigo Rojas, renunció a su curul como constituyente después de descubrirse que fingió cáncer para llegar al hemiciclo, cuando realmente padecía sífilis.

“No volveré a asistir ni a conectarme de forma remota o participar de ninguna otra votación, independiente de mi estado de salud” anunció en un video difundido a través de redes sociales donde aseguró que la plenaria tiene un “rol demasiado importante como para ser una dificultad en su funcionamiento o resultado”. Con su salida, la Convención Constitucional de Chile quedará sin uno de los 156 miembros electos para escribir la nueva Carta Magna.

Un debate

El dirigente de la izquierdista Lista del Pueblo niega que su engaño califique como delito. En su despedida del cargo alega que no es “delincuente” e insiste en “pedir disculpas a todas las personas que se han sentido traicionadas”.

Su versión de ahora es que tiene una “enfermedad real” y el dinero que colectó mediante una actividad solidaria lo destinó a solventar deudas adquiridas por “problemas médicos”.

Sin embargo, para el diputado de Renovación Nacional, Tomás Fuentes, la declinación llega tarde porque debió ocurrir hace dos semanas cuando se “destapó la mentira”. Desde su cuenta en Twitter asegura que sus acciones no pueden “quedar impunes”.

Renuncia de palabra

El anuncio de Rojas “de momento sería una renuncia de facto porque no hay un mecanismo habilitado para que un convencional constituyente renuncie de manera voluntaria. Actualmente existen algunas vías como permanecer fuera del país por 30 días sin el permiso de la Convención, y también renunciar por una enfermedad de impedimento” sostiene Bio Bío.

Si bien está en trámite un proyecto en el Congreso Nacional para habilitar una norma que le permita renunciar considerando que la actual Constitución es ambigua al sólo establecer que a los convencionales se les aplican las mismas inhabilidades y mecanismos de renuncia por enfermedad que rigen para senadores y diputados, aún no hay respuesta.

En el caso de un parlamentario otro sería el escenario. Si alguno alegara separarse del cargo por enfermedad, esta debía tratarse de un padecimiento “grave” calificado por el Tribunal Constitucional.

El detalle en esta oportunidad es que el TC solo tiene facultad explícita para resolver sobre enfermedades de senadores y diputados. Ningún artículo precisa que la instancia pueda pronunciarse sobre un convencional.

Sin beneficios

Rojas renuncia además al beneficio de fuero y al pago por los días que trabajó en el órgano. “Tan pronto exista el mecanismo para presentar mi renuncia formal, haré uso de este porque la nueva Constitución debe reflejar un país digno, donde quienes cometen errores, los reconocen y asumen las consecuencias”.

Las de él están ya a la vista. La Policía de Investigaciones lo procesa por el delito de perjurio a raíz de su declaración de patrimonio donde alegó una deuda de 27 millones de pesos chilenos -30 000 dólares- por un “tratamiento de cáncer”.

Además, la Fiscalía solicitó formalizarlo por el delito de desórdenes públicos. Según el Ministerio Público, Rojas participó presuntamente en los registrados entre las calles General Bustamante y Ramón Carnicer en mayo cuando aún no hacía posesión de su cargo. Su formalización está prevista para el 30 de noviembre de 2021 ante el octavo Juzgado de Garantía de Santiago.

Gabriela Moreno – Panam Post

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