El Emirato de Afganistán va tomando forma con el Talibán a la cabeza, restringiendo las cosas más básicas que tenía el país previo a la Ley Sharía.

Esta semana, el portavoz del régimen talibán Zabihullah Mujahid dio una conferencia de prensa donde dictó los lineamientos del nuevo gobierno y las primeras leyes que empezarán a regir en Afganistán de acuerdo a la Ley Sharía.

“Queremos construir el futuro y olvidar lo ocurrido en el pasado”, dijo ante una pregunta The New York Times, y procedió a explicar los principales cambios que tendrá la sociedad afgana, desde pérdida total de derechos de las mujeres, hasta un cepo al dólar.

Mujeres

Mujahid pidió a las mujeres que no salgan de sus casas “por los próximos días”, ya que deben explicarle a los guerrilleros talibanes que no deben maltratarlas en la vía pública mientras pasan de ser una fuerza de combate a una fuerza de seguridad interna.

Las mujeres afganas gozaron durante los últimos 20 años de plenos derechos: fueron libres de vestirse sin ningún tipo de restricciones y disfrutaron de poder estudiar y trabajar. Todo eso se terminó.

A partir de ahora deberán ir acompañadas de un mahram, que es una especie de tutor o chaperón hombre, que puede ser un padre, un hermano o su mismo esposo, para acompañarlas cada vez que salen a la calle. “Si van a la escuela, a la oficina, a la universidad o al hospital, no necesitan un mahram”, afirmó Mujahid, “pero deben poder justificar a dónde están yendo. Los viajes largos si deben estar acompañadas y de noche no pueden salir de sus casas”.

Además, no podrán salir a la calle sin burka, el atuendo de cuerpo completo que tapa todas las extremidades y deja solo los ojos de la mujer a la vista.

Según el vocero, todavía están evaluando si se le permitirá a las mujeres estudiar y trabajar. Lo más probable, y lo que se estuvo haciendo en esta semana de gobierno que llevan, es que las mujeres son segregadas tanto en las escuelas, universidades y las oficinas.

Música

Mujahid también confirmó que no se permitirá la música en público, y que tocar en la calle puede estar penado con la amputación de manos. “La música está prohibida en el Islam. Esperamos poder persuadir a la gente para que no haga esas cosas, en lugar de presionarla”, advirtió.

Para el Islam más radical, toda música es un rezo por lo que tocar música que no sea una canción religiosa está prohibido por blasfemia.

Armas

Durante el gobierno de la República de Afganistán, apoyado por Estados Unidos, las armas en manos de los civiles estaba permitida, y, a pesar de que las licencias eran difíciles de conseguir, miles de afganos están armados.

Esto presenta un enorme problema para los talibanes, que han estado teniendo que enfrentar múltiples resistencias desde su llegada la poder, desde fuerzas republicanas hasta fuerzas de extremo fanatismo religioso como el ISIS-K.

Por ello, el Talibán ordenó que todos los civiles deben entregar sus armas o serán asesinados, y se convierte en un delito penado con la muerte poseer armas si no se es parte de las fuerzas de seguridad talibanas.

Dólar

Afganistán atraviesa una brutal crisis económica, impulsada por la llegada del talibán al poder, que ha ahuyentado cualquier atisbo de inversión extranjera en el país.

De hecho, el mismo día que el Talibán entró a Kabul, miles de afganos fueron a los bancos a retirar su dinero, por lo que una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue imponer una restricción al retiro de dinero y un brutal cepo al dólar.

Ante la falta de liquidez, los militantes del Islam han ordenado a la gente que no saque dólares del país, y Mujahid, advirtió que se “tomarán medidas” contra todo aquel que intente sacar sus dólares “por aire o por tierra”. Además, dijo que los miembros del nuevo gobierno “confiscarán todos los dólares en efectivo que encuentren”, prácticamente convirtiendo en un delito tener divisas extranjeras.

La inflación también se está convirtiendo en un problema, impulsado por la escasez de combustibles y alimentos, que ha llevado a una suba de los precios de la nafta y los alimentos, como la harina y el arroz, así como el desplome de la moneda local.

Afganistán ya era uno de los países más pobres del mundo y dependía, en gran medida, de la de ayuda financiera extranjera. Para 2021, el gobierno del entonces presidente Ashraf Ghani cubría el 75% de sus gastos públicos con subvenciones internacionales, según datos del Banco Mundial. Esta ayuda internacional, si bien gran parte será suplida por China en el futuro cercano, se ha cortado con la llegada del talibán, y pronto los guerreros del Islam no tendrán cómo solventar los gastos más básicos de su gobierno.

Fuente: Derechadiario.com .ar