Redacción BLes – El lunes 4 de octubre, el fiscal general Merrick Garland, del Departamento de Justicia (DOJ), recurrió al FBI para que ayudara a los responsables de las escuelas locales a hacer frente a los “padres agresivos”.

Según Politico, la medida fue una respuesta a la carta de la Asociación Nacional de Consejos Escolares en la que se alegaba que se había producido un “preocupante aumento del acoso, la intimidación y las amenazas de violencia” contra el personal escolar.

El conflicto conocido entre los padres y los educadores tiene que ver con la aplicación de la teoría crítica de la raza. La mayoría de los padres desaprueba esa ideología marxista que adoctrina a los niños, y como consecuencia reclamaron ante el consejo escolar su cese.

En una carta dirigida al gobierno de Biden, la Asociación Nacional de Padres de Alumnos (NSBA) dijo que los padres frustrados comenzaron a presentarse en las reuniones del consejo escolar y a “cometer actos agresivos”.

“Como estos actos de malicia, violencia y amenazas contra los funcionarios de las escuelas públicas han aumentado, la clasificación de estas acciones atroces podría ser el equivalente a una forma de terrorismo doméstico y de crímenes de odio”, alegaba la carta de la NSBA.

Ante esa situación descrita por la NSBA, Garland dijo que había asignado al FBI y a los fiscales federales para ayudar a los dirigentes de la educación a crear un “entorno seguro”.

“Las amenazas contra los funcionarios públicos no solo son ilegales, sino que van en contra de los valores fundamentales de nuestra nación”, escribió el fiscal general.

“Quienes dedican su tiempo y energía a garantizar que nuestros niños reciban una educación adecuada en un entorno seguro merecen poder hacer su trabajo sin temer por su seguridad”, añadió. Garland añadió que cualquier persona que suponga una amenaza para el personal de la escuela será perseguida en consecuencia.

Según Garland, el Departamento de Justicia facilitó un número de teléfono para que la gente denuncie los casos de amenazas contra los miembros del consejo escolar, los funcionarios y el personal.

También está en marcha un grupo de trabajo para elevar una forma de que los funcionarios federales persigan a los padres que puedan desafiar las decisiones de los consejos escolares utilizando enfoques violentos.

El DOJ ofrecería además formación especializada y orientación para que el personal de las escuelas “comprenda el tipo de comportamiento que constituye una amenaza, cómo denunciar la conducta amenazante a los organismos policiales correspondientes y cómo capturar y preservar las pruebas de la conducta amenazante para ayudar en la investigación y el enjuiciamiento de estos delitos”.

La teoría crítica de la raza fue promovida por los progresistas como una solución para acabar con el “racismo sistemático” y la injusticia social a partir de la educación. Su objetivo es enseñar a los niños “los conceptos de raza y el privilegio de los blancos”.

El plan de estudios era comparable a las teorías marxistas, dijeron la mayoría de los críticos. En lugar de resolver el odio y la diferenciación, solo puede producir el resultado contrario.

Una madre china que escapó del Partido Comunista Chino (PCCh) dijo que esa teoría era lo mismo que la Revolución Cultural de la China maoísta, que denunciaba y destruía la cultura, la historia, los gobiernos y la religión tradicional.

“Todo lo que se consideraba ‘antiguo’, feudal, un jarrón, los budas, todo se sacaba y se destrozaba”, dijo.

Incluso los padres de la comunidad negra se sentían incómodos con la teoría crítica de la raza (TCR).

“[La TCR] enseña que los negros están en contra de los blancos, enseña que los blancos son superiores y enseña que los estudiantes negros están oprimidos”, dijo Joyce Burges, líder de la organización National Black Home Educators. “Eso no es lo que los padres negros quieren enseñar a sus hijos”.

Laura Enrione – BLes.com

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