Un pedófilo que violó a un niño cinco veces en su pequeña casa rodante ha sido condenado a cinco cadenas perpetuas y a otros 100 años de cárcel.

Raymond Harry, de 35 años, tenía fotos y vídeos de sí mismo drogando al niño con metanfetaminas antes de llevar a cabo las violaciones, en las que usó juguetes sexuales, cinta adhesiva, dispositivos de bondage y una jaula.

Fue atrapado después de pedirle a su hermana que fuera a la casa rodante para borrar los datos de sus teléfonos y cuentas de correo electrónico.

Ella vio el material y le dijo a su padre que lo reportara a la policía.

A Harry lo condenaron de cuatro cargos de violación de un niño, un cargo de sodomía forzada y 50 cargos de producción de pornografía infantil en un tribunal del condado de Louisa, Iowa, Estados Unidos.

El fiscal Rusty McGuire dijo que Harry es ‘uno de los criminales más viles y repugnantes’ que jamás había investigado, según informó Metro.

“El acusado robó la inocencia del niño y estamos felices de que la corte lo haya sentenciado apropiadamente a cinco cadenas perpetuas obligatorias y 100 años adicionales de tiempo obligatorio en prisión”.

Harry, de Spotsylvania, Virginia, fue encarcelado después de admitir los cargos poco antes de que el caso fuera a juicio, informó Daily Progress.

Fue arrestado por primera vez en octubre de 2018 por transportar grandes cantidades de metanfetaminas.

Harry entonces envió un mensaje de texto a su hermana desde la cárcel para pedirle que destruyera la evidencia en su casa rodante.

Sin embargo, para cuando su padre reportó lo que ella encontró, Harry ya había sido liberado bajo fianza.

Huyó con la casa rodante antes de que los investigadores pudieran finalmente alcanzarlo el 1 de diciembre del año pasado.

Harry tenía una pistola y un teléfono celular en el bolsillo de su abrigo cuando fueron arrestados, informa News Channel 9.

“Los detectives buscaron en su casa rodante y encontraron numerosos teléfonos celulares, dispositivos, drogas, parafernalia de drogas, armas, y observaron una guarida del infierno”, dijo Robert Wood, el abogado de Louisa Commonwealth.

“La evidencia reveló que su casa rodante y los lugares donde se alojaba eran sus calabozos de abuso”.

“Instaló cámaras, produjo, dirigió y llevó a cabo violaciones violentas y abuso sexual a un niño”.

“Los videos y las fotos documentaron sus crímenes y sus tatuajes casi de la cabeza a los pies lo identificaron en las fotos y los videos”.

La edad y el género del niño no han sido revelados para proteger su identidad.

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