El primer blanco de Keiko Fujimori es Evo Morales, a quien le exige no interferir en la contienda con su socialismo fracasado en la región

Keiko Fujimori está subiendo el tono de sus ideas en el camino a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú,  una de ellas es su rechazo al socialismo. Se rehúsa a que se cuele en el país y hará lo necesario para evitarlo. Esa es su nueva promesa de campaña que comienza con tinte ideológico.

Su primer blanco fue el expresidente boliviano Evo Morales, a quien encaró públicamente y le exigió no interferir en la contienda comicial.

“No se meta en mi país. No se meta en el Perú, fuera del Perú”. Fue contundente. En esa misma dirección marcó distancias con el régimen de Nicolás Maduro y los preceptos del exmandatario brasileño Luiz Inácio da Silva.

“Al socialismo del siglo XXI le decimos, fuera. Al comunismo, le decimos: fuera”. De esa manera, Fujimori también asoma una nueva estrategia para conquistar a los electores del excandidato Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, quien ya le formalizó su apoyo para la ronda definitiva el 6 de junio y obtuvo el tercer lugar con un discurso antichavista.

Una estrategia 

El mensaje evoca al balotaje peruano de 2006, cuando el socialdemócrata Alan García exhortó al entonces presidente venezolano Hugo Chávez a desistir de apoyar al excomandante Ollanta Humala. García ganó esa elección y Keiko Fujimori lo tiene presente.

Así también polariza y confronta a su rival izquierdista Pedro Castillo, perteneciente al partido Perú Libre. Lo acusa de buscar una lucha de clases con su pensamiento marxista y comunista, cuando “el odio entre peruanos es algo inaceptable porque lleva de inmediato a pensar en lo ocurrido en Venezuela y en otros países”.

Su opinión “no es una descalificación a su persona, sino a sus ideas” que revela y confirma su foco de batalla. Ella apuesta a la inversión pública, apoyando a la micro y pequeña empresa, también a la mediana y gran empresa, mientras que su oponente “cree la expropiación y en la estatización, que el Estado lo maneje todo cuando ya sabemos que eso ha fracasado”.

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Un balotaje con esperanzas

“A primera vista uno vería es que Keiko Fujimori tendría las de ganar, porque representa una posición más sensata”, asegura el exdirector del diario Perú 21, Augusto Álvarez Rodrich.

Y eso es probable porque la victoria de Castillo es efímera. Su votación aunque expresa un malestar antiguo contra los partidos y los políticos no significa que Castillo sea un mesías. Su pase a la segunda vuelta fue un “golpe de suerte” por aparecer en la competencia más tarde, al ser un candidato regional. Ahora, si hubiese surgido cuatro semanas antes (en la parte superior de las preferencias de los sondeos) las críticas y denuncias sobre su actuación radical, lo habrían derrumbado.

El desafío por el momento es mantenerse, pero tampoco es que tenga el panorama a favor. Su programa es prehistórico y hasta podría definirse como estalinista.

Él promueve un estatismo en la economía y una intervención del Estado, en cualquier índole, vía empresas estatales, vía distribución acelerada de los recursos. Propone que la educación y la salud reciban cada uno el 10 % del PIB. ¿A qué sector le va a quitar? “Eso no importa”, responde Castillo. «Son expresiones que reflejan un desconocimiento y una ignorancia muy grande».

Las cuentas para votar

De infarto es la primera predicción para los comicios presidenciales porque serán los “antis’ quienes definan las urnas. «El antifujimorismo es importante, pero también hay un fuerte antiizquierdismo” analiza BBC.

En esos extremos están los votos. Los antifujimoristas de centro o centro derecha que nunca imaginaron que votarían por Fujimori, pero esta vez estarían de su lado si Castillo no se desvincula de la izquierda radical.

Ya se sabe que no pasará. Él y su partido vociferan sus ideas socialistas en redes sociales. En Perú Libre “no hay tibiezas” para mostrar sus planes de gobierno donde reconocen la influencia del castrismo y del chavismo.

La evidencias más sonadas son la defensa del régimen de Nicolás Maduro al que consideran una “democracia” y la fotografía al lado de Morales  porque comparten un «un programa similar: revolución democrática y cultural pacífica, defendiendo recursos naturales e impulsando una Asamblea Constituyente, en beneficio del pueblo para que haya justicia social” según el boliviano que acaba de sufrir un revés electoral en el país.

Castillo está cerca de enfrentar uno. El periodista César Vignolo lo denunció públicamente ante el Ministerio por la omisión y falsedad en su hoja de vida.

De acuerdo a la hoja de vida y declaración jurada presentada ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en el ítem “Experiencia Laboral”, solo figura como “docente” desde 1995 en la “I.E. 104565, Puña, Tacabamba, Chota”, además solo aparece su “ingreso” como “docente”.

Sin embargo, al acceder a la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) aparece que desde el 3 de julio del 2017 es Gerente General del Consorcio Chotano de Inversionistas Emprendedores JOP S.A.C., de acuerdo al Registro Único de Contribuyente (RUC) 20602501184 dedicada a la “Construcción de Edificios”.

De acuerdo con información oficial tiene un préstamo de 30000 soles con el Banco de la Nación (BN), lo que equivale a un monto cercano a 8000 dólares. Al mimo tiempo, presenta movimientos bancarios por más de medio millón de soles, una cifra que ronda los 135000 dólares.

Crisis con influencia

El pronóstico de la jornada con ese panorama es “un elevado nivel de abstención y voto en blanco, porque los peruanos antifujimoristas que también son antiizquierdistas se negarán a votar por alguno de los dos”, estima El Comercio.

A este punto se llegó por “la forma de hacer política en Perú”, marcada precisamente por la debilidad organizativa de los partidos actuales que operaron como franquicias para postular; planes de gobierno mediocres y propuestas vagas o inviables; candidatos con sentencias o investigaciones en curso y deudas.

La falta de organizaciones consolidadas que limiten la aparición de aventureros es la única “tendencia que empeora” que con la pandemia en medio se visibiliza y las desigualdades persistentes, acrecienta.

La crisis sanitaria incidió en la percepción de quienes son capaces de lidiar efectivamente con ella. Lo que suceda en el transcurso de las próximas semanas será decisivo. De eso no hay duda.

Gabriela Moreno – Panampost.com