Analistas temen un escenario en el que Pedro Castillo cantaría fraude si gana Keiko Fujimori, quien tendría que lidiar con los grupos de izquierda que buscarán desestabilizar su gobierno

Desconocer los resultados, cantar fraude y protestar en las calles es parte del plan de la izquierda en Perú si su candidato presidencial, Pedro Castillo, cae en las urnas este domingo 6 de junio cuando se mida con la abanderada de Fuerza Popular, Keiko Fujimori.

Convocar al “grito del pueblo” que “si sale ganadora la candidata de Fuerza Popular tendrá que enfrentar un reto muy grande contra estos grupos que buscarán desestabilizar su gobierno”, vaticina el analista Jorge Villena en declaraciones ofrecidas a The Epoch Times.

Su predicción augura que un posible triunfo de Fujimori sería “duramente cuestionado” por los grupos de izquierda radical en Perú y “lo más probable es que tengamos alguna especie de ‘exit pool’ el domingo, pero el conteo y la definición final va a venir muchos días después, luego de una larga disputa legal entre abogados, personeros, y figuras que están vinculadas al tema de la revisión de los votos”.

Es una proyección que se multiplica. El medio Política Exterior esboza un pronóstico similar asegurando que Perú inaugurará el 28 de julio de este año –cuando se conmemora el bicentenario de su independencia de España– un periodo incierto, inestable y probablemente convulso, del que es poco lo bueno que puede esperarse.

“Si ganara Castillo, un golpe militar aparece en el horizonte, que sólo en el siglo XX se suman ocho. Si ganara Fujimori, sus adversarios –que son mayoría en el Congreso recién elegido– pueden guillotinarla en la primera oportunidad, mediante una moción de vacancia presidencial”.

Sobre la primera hipótesis se plantean escenarios. Los militares retirados están teniendo su dosis de protagonismo en esta recta final de la campaña. El congresista de Renovación Nacional, Jorge Montoya, anunció que presentará un proyecto de ley para impedir que “partidos comunistas” participen en las elecciones. Este almirante retirado alienta la idea de que es posible un fraude electoral a favor de Castillo, y en un comunicado que firmó con más de 50 ex altos mandos de las Fuerzas Armadas plantea que hay “sospecha de que pudiera estarse concibiendo un fraude electoral”.

Los militares agregan que existe “gran cantidad de armas de guerra y municiones escondidas” en casas alquiladas en Lima, supuestamente por gente cercana a Castillo, una versión que también han divulgado en Twitter miembros del grupo conservador denominado Coordinadora Republicana, donde además denuncian presencia de supuestos paramilitares.

Preparando el conflicto

Pedro Castillo abona el terreno del conflicto. Acusa al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de impedir la participación de observadores internacionales desconociendo que la misión de observadores internacionales se acredita con un proceso que empieza meses atrás y está guiado por un reglamento que los países extranjeros tienen que cumplir de manera rigurosa.

 

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El abanderado izquierdista rechaza y cuestiona a las delegaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE) y la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) y propone la Internacional Progresista, Red Mundial de Jóvenes Políticos de Honduras, Partido de Izquierda Europea “que no son observadores sino sólo buscan favorecer a un candidato”, afirma Gestión.

Ingobernabilidad en la mesa

“En estos momentos de crisis nacional, cuando se define el futuro de la patria, lo verdaderamente inmoral es mantenerse neutral”, señala el analista Jorge Villena en su cuenta en Twitter, donde además destaca que “aquellos que no quieren ensuciar sus delicadas manitas votando por Keiko porque quieren mantener su dignidad, dejan la obligación de hacerlo para salvarlos del comunismo, a esos, gracias a su cobardía, podrán disfrutar de su dignidad en medio de la más ominosa miseria”.

Nada evitará la ingobernabilidad porque el gobierno resultante será frágil, no tendrá un apoyo legislativo sólido y el elegido no podrá contar siquiera con el respaldo de aquellos que decidieron votar por su candidatura. Los motivos son claros: “los peruanos están desmoralizados y hartos de políticos deshonestos que se traicionan unos a otros en medio de una pandemia letal”. Así lo resume el New York Times.

La tendencia del voto cruzado –que escoge para el Congreso a un partido distinto al del candidato presidencial– propiciará que el nuevo presidente tenga una bancada minoritaria y sin ese respaldo será imposible impedir que una mayoría opositora vete por la imprecisa causal de “incapacidad moral” que la Constitución prevé. Martin Vizcarra y Pedro Pablo Kuczynski son ejemplo. Uno en 2020 y otro en 2018. Si la historia se repite, no será una sorpresa.

Gabriela Moreno – Panampost.com