El representante en Afganistán, Zalmay Khalilzad, envió su carta de renuncia luego de dos meses de la caótica retirada del país asiático que dejó dantescas escenas de afganos tratando de huir

Zalmay Khalilzad abandonó su cargo como representante de Estados Unidos en Afganistán. En su carta, dirigida al Departamento de Estado aseguró que «las razones de esto son demasiado complejas». Y que en los próximos días compartiría detalles, luego de dejar el servicio gubernamental. Así, el Khalilzad pone punto final a sus funciones dos meses luego de que los talibanes se apoderaron del país, trayendo nuevamente un régimen de terror, basado en el extremismo islámico.

Khalilzad se convierte en otra muestra del fracaso de la retirada del país centroasiático. Su papel, fundamental por cierto, fue el de entablar las conversaciones con los talibanes en Doha, Qatar. Pero ha recibido críticas por dar concesiones a los extremistas en dichos diálogos. Cuando los talibanes endurecieron su avanzada en Afganistán, Khalilzad quiso apelar a una transición política pacífica pero no tuvo éxito. El entonces presidente de ese país, Ashraf Ghani, huyó el 15 de agosto, lapidando cualquier esperanza.

Por su parte el secretario de Estado, Antony Blinken, le dio las gracias por sus «décadas de servicio». Y es que el exfuncionario, de nacionalidad afgana —naturalizado ciudadano estadounidense— continuó como ficha clave de las negociaciones a pedido del presidente Joe Biden cuando asumió la presidencia. Desde la presidencia de George W. Bush fungió como enviado especial de la Casa Blanca.

Sucesión de errores

El ahora exrepresentante de EE. UU. no es el único que se distancia del desastre en Afganistán. Altos funcionarios militares refutaron la mentira de Biden, quien días antes aseveró que nadie le hizo la recomendación de mantener 2500 soldados en ese país.

Tanto el general de la Infantería de Marina y jefe del Comando Central (CENTCOM), Frank McKenzie; como su colega, el general y presidente del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley, contaron cómo aconsejaron al mandatario de mantener un núcleo de defensa para evitar el avance talibán.

Ha sido una sucesión de errores que se están dejando ver luego de la caótica evacuación, la cual dejó dantescas escenas de aliados afganos y sus familias intentando huir del país. En el caso de Khalilzad hay una cuota de responsabilidad importante. Porque sumado a los errores de omisión de Biden, el entonces representante de EE.UU. en Afganistán aseguró tener un acuerdo de paz, cuando realmente, según expertos, habían vacíos que garantizaban más poder para los talibanes.

Además, el acuerdo de retirada negociado durante la presidencia de Trump acordó como fecha final el 1 de mayo de 2021, Biden luego la trasladó al 11 de septiembre para el 20 aniversario del atentado a las Torres Gemelas. Posteriormente la adelantó para el 31 de agosto. Este cambio de fechas también habría contribuido a desatar la crisis, dando poco tiempo al gobierno afgano para maniobrar según el portal Al-Jazeera.

Zalmay Khalilzad será sustituido por su «número dos», Thomas West, consejero de la Casa Blanca cuando Biden fue vicepresidente.

Oriana Rivas – Panampost.com

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