Raymond Dixon fue asesinado salvajemente por Edward Fitzgerald, que estaba con condicional en el momento del delito.

Fitzgerald, de 50 años, irrumpió en la casa de Dixon en Bury en Gran Mánchester, Inglaterra, y lo golpeó salvajemente hasta matarlo, dándole patadas y puñetazos repetidamente, informó el medio local Manchester Evening News.

Lee Hopkinson, que le dijo a Fitzgerald el rumor de que Dixon era un pederasta, reclutó a Fitzgerald y Anthony Dennison para que lo ayudaran a perpetrar un robo contra Dixon, a quien describieron como un hombre “frágil” y “vulnerable”.

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Hopkinson, de 30 años, y Dennison, de 45, registraron la casa en busca de objetos de valor, y se llevaron un televisor de 40 pulgadas, una Playstation y otros artículos en dos bolsas.

Los tres adictos dejaron a Dixon, de 50 años, para que muriera, antes de llegar a la casa de Dean Murray y usar su lavadora para intentar deshacerse de las pruebas forenses en sus prendas.

El vecino de Dixon dio la voz de alarma al encontrar a su amigo boca abajo y cubierto de sangre.

En el Tribunal de la Corona de Manchester, Fitzgerald, de Bury, fue condenado a cadena perpetua por un mínimo de 23 años.

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Hopkinson, sin domicilio fijo, fue sentenciado a 13 años después de admitir homicidio involuntario.

Dennison, sin domicilio fijo, recibió una sentencia de cinco años después de declararse culpable de robo, y Murray, de 50 años, de Bury, fue encarcelado por dos años después de admitir que había obstruido el curso de la justicia.

Dixon, que tenía problemas de salud mental y consumía anfetaminas desde hacía mucho tiempo, vivía solo y recientemente había hecho amistad con su vecino de al lado.

Le contó a su vecino sobre un sujeto llamado Hopkinson, que aparecía regularmente en su casa justo antes de que Dixon cobrara su subsidio.

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Hopkinson le decía que no tenía adónde ir porque su novia lo había echado, y que con el dinero del subsidio podían comprar drogas para compartir.

El tribunal escuchó que Dixon era “vulnerable a la explotación”.

Hopkinson también le había pedido que lo ayudara a robarle a alguien que conocía.

Dixon describió a Hopkinson como “despiadado” y le dijo a su vecino que estaba preocupado por su propia seguridad.

“Este fue un comentario muy clarividente, porque eso es exactamente lo que lo llevó a perder la vida el 11 de febrero”, dijo el juez Richard Mansell.

“Para mí está perfectamente claro que usted (Hopkinson) consideraba a Raymond Dixon como una persona manejable, alguien a quien podría explotar presentándose en su apartamento en el moemnto en que le pagaban sus subsidios y consumía drogas compradas con su dinero”.

“Sin embargo, en su desesperación por las drogas, fue más lejos y planeó robarle todas las cosas de calor que tenía en su casa”.

Hopkinson afirmó que la razón por la que fue a la casa de Dixon fue porque había dejado algo de ropa allí.

Pero el día antes del asesinato, Hopkinson le ofreció a alguien la oportunidad de comprar el televisor de 40 pulgadas y la Playstation 4.

Además, Hopkinson afirmó que Dixon era un pedófilo, y añadió: “Es un idiota y recibirá lo que se merece”.

El tribunal escuchó que esa denuncia era “solo un rumor difamatorio”, y que Dixon había sido condenado anteriormente, pero no por delitos sexuales.

Hopkinson entonces reclutó a Fitzgerald por sus “músculos” y a Dennison para tener otro par de manos, e ideó el plan del robo.

“En cualquier caso, se trataba de un plan cobarde para robarle a un hombre vulnerable en su propia casa”, dijo el juez Mansell.

Los tres hombres pasaron 19 minutos dentro de la casa de Dixon.

Durante ese tiempo, Fitzgerald le propinó a la víctima una “paliza sostenida y viciosa” que resultó ser fatal.

El juez le dijo a Fitzgerald: “Estoy seguro de que le diste esa paliza salvaje por lo que creías, ya sea por rumores o más probablemente por lo que Hopkinson te había dicho, que Raymond Dixon era un pedófilo”.

El trío llegó a la casa de Murray para limpiar su ropa cubierta de sangre.

Fitzgerald alardeaba de lo que había hecho, diciendo: “Le di una gran paliza a ese tipo”.

También se dijo que Hopkinson había mostrado “poco remordimiento”, pero Dennison quedó “traumatizado” por lo que presenció.

Luego fueron a la casa de Fitzgerald y consumieron drogas.

En una entrevista con la policía, Dennison dijo que Fitzgerald “solo seguía golpeándolo, y golpeándolo, y golpeándolo”.

“Fue horrible. Nunca he visto tanta sangre”, dijo.

Fitzgerald y Dennison tienen registrados más de 100 delitos anteriores.

Fitzgerald, que estaba sujeto a supervisión condicional en ese momento, ha sido condenado anteriormente por tráfico de drogas, robo con allanamiento de morada y varios casos de violencia doméstica, incluido uno en el que pateó a su pareja en la cara.

Hopkinson ha cometido más de 30 delitos anteriores, incluidos incidentes en prisión, cuando golpeó a un oficial y arrojó pintura y orina a otros.

Murray tiene una condena previa por agredir sexualmente a una mujer.

Una declaración leída en el tribunal en nombre de la madre de Dixon dice: “Sé que Raymond no era un ángel, pero tenía un buen corazón”.

“Tengo buenos recuerdos de él y siempre estará en mi corazón”.

Dijo que su hijo no era bueno juzgando a las personas, y que la gente se aprovechaba de él.

Y añadió: “Los responsables recibirán visitas de sus familiares en la cárcel, pero nosotros nunca más recibiremos una visita de Raymond”.

“Queremos que reflexionen sobre lo que han hecho y sepan lo mucho que estamos sufriendo”.

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