El Senado mexicano aprobó el jueves por unanimidad la creación de una versión con un enfoque más civil que militar de la Guardia Nacional, un cuerpo que el gobierno quiere utilizar para combatir a la delincuencia.

Los senadores quieren evitar la militarización de los cuerpos policiacos, pero el presidente Andrés Manuel López Obrador desea una fuerza con disciplina militar. Desde que asumió la presidencia el 1 de diciembre, López Obrador ha utilizado al Ejército y la Marina en diversas tareas, que van desde la distribución de gasolina hasta la construcción de un aeropuerto.

Quienes se oponen al plan afirman que las fuerzas armadas no están preparadas para desempeñar labores policíacas y les preocupa que la creación de la Guardia Nacional pueda demorar la necesaria confianza de la sociedad en sus cuerpos policíacos.

La Guardia Nacional reclutará agentes entre policías federales, navales y militares.
La Guardia Nacional reclutará agentes entre policías federales, navales y militares.

Pero algunos mexicanos sienten que el ejército es la única institución gubernamental capaz de combatir a los violentos grupos delictivos en un país que registró una cifra sin precedentes de 33.341 homicidios en 2018, un incremento de 15,5% respecto al año pasado y un equivalente a cerca de 27 asesinatos por cada 100.000 habitantes. El ejército aún cuenta con la confianza de la población mexicana, aunque también ha sido implicado en varias violaciones de los derechos humanos.

Debido a que se cambió la versión aprobada previamente por la Cámara de Diputados, aparentemente la medida tendrá que volver a la cámara baja para su revisión.

El Senado logró un inusual consenso para colocar a la nueva Guardia Nacional dentro de la Secretaría de Seguridad Pública. Pero en un principio sus miembros vendrán de la policía federal y la policía militar, y tendrán capacitación y mando conjunto civil y militar. Los miembros de la Guardia Nacional preservarían su rango y sus beneficios militares, pero serían juzgados de cualquier violación en una corte civil.

La propuesta también impone un límite de cinco años para el uso de las fuerzas armadas en tareas policiacas. No quedó claro qué sucedería después de esos cinco años, aunque se presume que la Guardia Nacional reemplazaría al Ejército y la Marina en las tareas policiacas. Las fuerzas armadas entregan todos sus sospechosos y evidencia a la procuraduría.

La medida fue producto de una inusual unión de fuerzas. Los partidos de oposición que fueron superados ampliamente por López Obrador en los comicios de 2018 tenían sus dudas sobre la creación de la Guardia Nacional, pero los gobernadores de oposición en estados que han tenido que lidiar con los violentos cárteles estaban a favor de la nueva agrupación. A diferencia de la Guardia Nacional de Estados Unidos, en México los gobernadores no tendrán autoridad sobre el nuevo cuerpo policíaco, pero pueden solicitar presencia en sus estados.

López Obrador se ha negado a debilitar el mando militar de la Guardia Nacional y la cámara baja también se ha mostrado reacia en ese sentido.

“Aprobar una institución que no vaya a darle al país la posibilidad de enfrentar el fenómeno de la violencia, no tiene mucho caso”, dijo el diputado Mario Delgado, líder del partido de López Obrador, Morena, en la cámara baja.

“A mí me gustaba el modelo que salió de aquí, porque era una policía militarizada, que dejaba los mejores valores del Ejército como parte de la Guardia, y también en una dirección mixta, operando siempre bajo el ámbito de lo civil. Vamos a ver finalmente cómo queda”, apuntó.

No obstante, indicó que podría haber cierta flexibilidad, ya que en la “reforma constitucional se tienen que hacer negociaciones, y en las negociaciones no siempre se gana todo lo que uno quiera”.

Debido a que la propuesta contiene cambios constitucionales, aún falta que la mayoría de las legislaturas estatales la aprueben.

Fuente de información AP

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