Redacción BLes- Una joven universitaria que ocultó durante meses que estaba embarazada, está acusada de haber matado a su bebé recién nacido enterrándolo en el patio trasero de su casa, dos días después de su baile de graduación, informó el medio Washington Post.

Brooke Skylar Richardson, una porrista de Ohio, está acusada de haber asesinado a su bebé apenas nació para mantener su reputación y estilo de vida.

Aunque sus abogados aseguran que la bebé nació sin vida, los cargos por la que la imputan son por haber asesinado a su bebé apenas nació y haber descartado su cuerpo.

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Durante los meses de gestación solo su ginecólogo tenía conocimiento de su embarazo, un médico había tenido la primera cita con Richardson en abril de 2017, y fue cuando le informó que estaba cursando un embarazo de 32 semanas, tras lo cual la joven se largó a llorar y le manifestó que no quería tenerlo y que nadie debía saberlo.

“Realmente no quería tener a mi bebé”, dijo. “Realmente no sé lo que planeaba hacer”, agregó Richardson según el medio The Enquirer.

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El bebé nació 11 días después de su visita al ginecólogo, en medio de la madrugada, mientras los padres de Richardson dormían. Según relató la chica, cuando se sentó en el inodoro vio que su bebé estaba saliendo, lo tomó para que no se golpeara contra el suelo, y fue ahí cuando notó que no respiraba y tenía los ojos cerrados.

Los fiscales dijeron que ella sola enterró al bebé en el patio trasero y volvió a entrar a la casa, sin decirle nada a nadie.

El ginecólogo le había dicho que daría a luz en 10 semanas, según los abogados de la chica, y alegaron, como estrategia de defensa, que él estaba equivocado y que el feto era más pequeño de lo que debía ser y por eso nació sin vida.

La joven porrista que en ese momento tenía 18 años, logró ocultar su panza de embarazada. Nadie sospechó de su estado, incluso cuando asistía a la universidad con su uniforme de porrista pegado al cuerpo, o cuando usaba su bikini en las vacaciones.

Richardson en el pasado había sufrido de desórdenes alimenticios, y siempre estaba pendiente de su aspecto físico. La familia creía que su aumento de peso era un signo positivo, y que estaba pasando por un mejor momento en su vida, incluso preparándose para asistir a la universidad.

El caso se volvió muy mediático, y en parte se debió al impacto que generó en la opinión pública el relato acerca de una joven porrista estadounidense que habría matado a su bebé por estar obsesionada con su apariencia.

El juicio se está llevando a cabo y se pretende determinar la causa de muerte de la bebé. De comprobarse que la joven fue quién la mató antes de enterrarla deberá enfrentar la cárcel, posiblemente de por vida, por asesinato agravado. 

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