Hoy, miles de perros se despertaron en refugios de animales sin saber que este día será el último.

Mientras que cada perro tiene su propia historia de cómo terminaron detrás de la puerta de una perrera, están conectados por el mismo triste destino: tener que dar su último paseo, sin nadie que los quiera.

Se estima que 1,2 millones de perros son sacrificados en refugios de animales en los Estados Unidos cada año. Pero a pesar de ser una estadística escalofriante, no logra capturar la enormidad de la tragedia de la manera en que lo hace esta imagen inquietante.

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Pat Gregoire es voluntaria en el Baldwin Park Animal Shelter, un centro de acogida en Los Ángeles, EE.UU., donde fotografía perros que están en adopción para compartir en las redes sociales.

Hace unos años, decidió presentarse antes de que el refugio abriera sus puertas al público. Fue durante esas horas de la madrugada cuando capturó algo que sucede todos los días, pero que la mayoría de la gente nunca presenciará.

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“Acababa de pasar por la perrera de esta perra, que siempre estaba muy tranquila, cuando vi a una trabajadora que venía a buscarla. Después de que se la llevó, le pregunté: ‘¿Adónde vas?’. Me miró y me dijo: ‘La llevaré atrás’. Y pensé: ‘Oh, Dios mío’. Sabía lo que eso significaba”, dijo Gregoire a The Dodo. “Esto es algo que el público no ve”.

La perra se resistió mientras la llevaban por el pasillo para practicarle la eutanasia, sino que caminó lentamente, casi a sabiendas, al lado de la trabajadora. Eso es lo que más impresionó a Gregoire.

“No sé por qué tomé la foto. Supongo que fue porque esa perra era importante, al menos para mí”, dijo.

Aunque ese animal perdió su vida y su nombre e historia se perdieron en el tiempo, el incidente incentivó a Gregoire a trabajar para tratar de asegurarse de que los demás no fueran olvidados tan fácilmente.

Hubo un tiempo en que Gregoire quitaba las fotografías que compartía en línea si los perros eran adoptados o, como en demasiados casos, asesinados porque nadie los quería. Hoy en día, sin embargo, mantiene álbumes en Facebook como memoriales para aquellas mascotas que habían sido guiadas en su último paseo.

“Dejé de borrar las fotos porque los perros que mueren también importan”, afirmó Gregorie. “Empecé a ponerle nombre a todos los perros, porque al menos se merecen un nombre. Tengo toneladas de álbumes, y cada álbum tiene alrededor de doscientos perros que fueron sacrificados. Son muchos”.

No es fácil confrontar los rostros y las historias de tantos perros destinados a morir, pero hacerlo empuja a Gregoire a trabajar más duro para salvarlos:

“No tenía idea, cuando empecé, de que estos refugios matan a tantos perros. Cuando trabajas allí, entonces realmente ves. Creo que es por eso que muchos de nosotros luchamos tan duro, porque no parece correcto”.

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