El tetrapléjico francés Vincent Lambert, en estado vegetativo desde hace más de una década, falleció este jueves (11.07.2019), nueve días después de que el equipo médico del hospital de Reims iniciara el protocolo para retirarle la alimentación e hidratación artificiales, informaron los medios franceses.

Su caso se había convertido en Francia en símbolo del debate en torno a la muerte digna y mantenía enfrentada a su propia familia: sus padres, fervientes católicos, han luchado por que se mantuviera su tratamiento, y su mujer y tutora legal, Rachel Lambert, era contraria a prolongar la vida de su marido. 

No obstante, tras años de batalla judicial ante la ausencia de testamento vital que reflejara su voluntad, los padres, Viviane y Pierre, habían aceptado este lunes su muerte como algo inevitable y anunciaron que no iban a presentar nuevos recursos.

En Francia inician la desconexión de un hombre tras pasar 10 años en estado vegetativo
Vincent Lambert en su lecho de enfermo

Símbolo del debate por la defensa de la vida

“Vincent murió esta mañana a las 08H24” en el hospital de Reims (nordeste de Francia), precisó su sobrino François.

Los médicos comenzaron a retirar el tratamiento la semana pasada, en cumplimiento de un fallo de la Corte de Casación, el órgano jurisdiccional de más alto rango en Francia. Concretamente detuvieron las sondas que lo alimentaban e hidrataban y le administraron una sedación profunda y continua.

En 2008 Vincent Lambert acababa de cumplir 32 años y estaba a punto de convertirse en padre por primera vez cuando su vida cambió para siempre a causa de un accidente de coche cerca de su casa, en la ciudad de Chalons-en-Champagne, en el noreste de Francia.

Vincent Lambert
Vincent Lambert

Disputa familiar

Tetrapléjico y en estado vegetativo desde entonces, su destino ha sido objeto de una batalla legal entre sus padres, católicos devotos, que luchaban por mantenerlo con vida, y su esposa, que afirmaba que él nunca hubiera querido vivir de esa manera. “Está mínimamente consciente, pero no es un vegetal”, afirmó el lunes pasado su madre, Viviane, en un último llamado de ayuda a la ONU lanzado en Ginebra, donde denunció un intento de “asesinato”.

Su esposa, Rachel, luchaba en cambio por “verlo libre” y por que se “respeten sus convicciones”. Según ella, su marido había dejado claro antes de su accidente que no querría que se le mantuviera con vida artificialmente, pero nunca lo puso por escrito.

Múltiples evaluaciones médicas ordenadas por los tribunales concluyeron que Lambert no tenía ninguna posibilidad de recuperarse y que su estado vegetativo era irreversible.

El Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU había pedido a Francia que mantuviera vivo a Lambert mientras llevaba a cabo su propia investigación sobre el caso, una petición que el gobierno estimó que no era vinculante.

Al contrario de otros países europeos como Holanda, Bélgica o Suiza, la eutanasia activa o el suicidio activo están prohibidos en Francia. No obstante, la ley Léonetti, adoptada en 2005, prevé la posibilidad de detener un tratamiento si se trata de una “obstinación irrazonable”.

Fuente: DW

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