Un explorador urbano descubrió un esqueleto mientras documentaba su visita al sitio abandonado de Chernobyl. 

Neil Ansell, también conocido como el Explorador Abandonado, hace videos sobre sus aventuras en edificios vacíos, lugares olvidados, parques temáticos, mansiones y teatros.

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Recientemente visitó la central nuclear de Chernóbil, donde explotó un reactor nuclear en 1986. 28 personas murieron de envenenamiento agudo por radiación y todo el sitio fue abandonado como resultado de la radiactividad.

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Neil pudo acceder a una de las torres de agua que se habría utilizado para enfriar algunos de los reactores nucleares, así como al reactor nuclear cinco, uno de los reactores de Chernóbil que nunca se utilizó.

Desde la parte superior del reactor cinco, el joven de 28 años podía ver el enorme sarcófago que se construyó para cubrir el reactor cuatro, donde tuvo lugar la explosión.

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Mientras exploraba el lugar, Neil se encontró con unos huesos esparcidos en el suelo junto a un casco de seguridad y una máscara de gas, una visión que refleja la escalofriante imagen de un trabajador fallecido.

En el video, el joven bromea sobre que el esqueleto pertenecía al “gigante de Chernobyl” que solía vivir allí, pero continuó diciendo que los huesos probablemente provenían de un animal.

Comentó: “No sé qué clase de animal habrá sido. Sea lo que sea, tenía huesos muy gruesos”.

Neil pasó a explorar el reactor cinco, que en el momento de la explosión estaba completado en un 70%. La construcción fue abandonada después del incidente y el explorador pudo ver una grúa olvidada y colapsada alrededor de la estructura a medio terminar.

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Se sorprendió al ver árboles alrededor del reactor sin usar, pero se sintió aún más desconcertado al ver a un perro trotar hacia él en el techo.

Después de la explosión se ordenó matar a los animales que se encontraban en los alrededores del reactor cuatro, conocido como la zona de exclusión, para evitar la propagación de la radiación; sin embargo, en la actualidad hay unos cuantos animales callejeros en la zona.

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Se ha advertido a las personas que visitan la zona que no acaricien a los animales por miedo a la contaminación radiactiva, pero un grupo sin fines de lucro llamado Clean Futures Fund (CFF) trabaja para ayudar a los perros callejeros de Chernóbil animando a la gente a adoptarlos.

Además del reactor cinco, Neil exploró una aldea abandonada en la zona de exclusión y el sótano del hospital de Pripyat, donde los bomberos que respondieron a la explosión dejaron su ropa radiactiva.

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