Padres devastados han contado a un juez su dolor por el homicidio de su hijo diabético de seis años que murió después de asistir a un taller de terapia de bofetadas y estiramientos en Sydney, en abril de 2015.

“Siento un inmenso dolor como si alguien me hubiera apuñalado en el corazón”, escribió la madre del niño en una impactante declaración leída en el Tribunal de Distrito.

Las declaraciones de los padres – que no pueden ser nombrados – fueron leídas en la audiencia de sentencia del practicante de autoayuda chino Hong Chi Xiao.

Un jurado en el mes de octubre encontró al hombre de 56 años culpable de homicidio involuntario, por violar el deber de cuidado que le debía al niño por negligencia grave.

La última inyección de insulina que se le inyectó al niño para tratar su diabetes tipo 1 fue el día que comenzó un taller de terapia de estiramiento y “bofetadas chinas” de una semana de duración, en abril de 2015, según indicó DailyMail.

Sus parientes dijeron que Xiao les ordenó que dejaran de hacer las pruebas regulares de glucosa en sangre y las inyecciones de insulina. Les dijo que el aumento de vómitos del niño mostraba que las toxinas estaban saliendo de su cuerpo.

En su declaración, el padre del niño mencionó que el tiempo nunca sanaría la herida abierta en su corazón por la pérdida de su hermoso hijo.

“Se estaba convirtiendo en mi mejor amigo”, escribió.

En un reporte anterior, DailyMail informó que la policía había estado investigando al Sr. Xiao desde que el niño en cuestión fue encontrado muerto justo antes de las 10 de la noche del 28 de abril de 2015.

También precisó que el niño y sus padres habían estado asistiendo a una conferencia de autocuración en la clínica médica Tasly Healthpac en Hurstville, en el sur de Sydney, entre el 22 de abril y el día en que murió.

Los servicios de emergencia fueron llamados a un hotel cercano en Forest Road en Hurstville después de que se reportara que el niño había sido encontrado inconsciente.

Los paramédicos realizaron reanimación cardiopulmonar pero el niño no pudo ser reanimado.

La policía alega que el niño fue privado de comida e insulina durante el curso y también que recibió “palmadas” en los brazos esa noche, después de que tuvo una convulsión y se acostó en la cama de un hotel inconsciente y sin respirar. Murió de cetoacidosis diabética, una acumulación de ácido en el cuerpo después de que no se administra insulina según informó el Sydney Morning Herald.

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