Redacción BLes – Cuando un tren arrolló a Ibrahim Hamadtou, perdió los dos brazos. Sin embargo, el entonces niño de 10 años no dejó que esta desventaja le impidiera convertirse en un campeón de tenis de mesa.

“Estaba de pie en la puerta del tren [y] me caí en el hueco entre el tren y la acera”, dijo según News Limited. “Cuando desperté del coma, descubrí que mis dos brazos estaban amputados”.

El futuro paralímpico egipcio se sintió inicialmente avergonzado de su discapacidad, y no quería la compasión ni la pena de nadie.

“Después de que me dieran el alta en el hospital, no salí de casa en todo un año, salvo muy tarde por la noche”, dijo según el medio. “No me gustaba ver las miradas de lástima y simpatía en los rostros de la gente”.

Hamadtou decidió que aún podía hacer una valiosa contribución a la sociedad, y comenzó a considerar una carrera en el deporte de competición. En el poblado de Kafr Saad El-Balad, en Damietta, Egripto, solo tenía dos posibilidades: el fútbol o el tenis de mesa.

“Ese primer año fue realmente difícil para mí”, dijo. “Después del accidente, intenté jugar al fútbol [y] corría con mis amigos, pero me lesionaba con frecuencia, porque no tenía equilibrio. Fue cuando fui al centro juvenil local cuando me llamó la atención el tenis de mesa”.

El paralímpico empezó a competir cuando tenía 15 años.

“Lo primero que intenté fue sujetar la pala bajo la axila, pero fracasé”, explicó. “Lo intenté una vez, dos veces y la tercera vez, sostuve la pala entre los dientes durante unos instantes. Entonces pensé: ‘¿Por qué no pruebo a jugar con la boca?”.

Al día siguiente, a las 7 de la mañana, empezó a practicar esta técnica en el centro juvenil local.

“Ahí es donde empezó todo”, dijo.

El deportista tardó años en dominar este agarre, ya que el mango del bate se rasgaba a menudo, a pesar de estar cubierto con varias capas de cinta adhesiva.

“No es nada fácil”, recuerda. “Tengo que fortalecer las piernas constantemente, porque dependo de ellas más que cualquier otro jugador. Mi cuello [también] necesita fortalecerse constantemente, lo mismo ocurre con mis dientes. La paleta no debe moverse en absoluto entre mis dientes, porque si lo hace, lo pierdo todo”.

Hamadtou aprendió a enroscar los dedos de los pies alrededor de la pelota, lanzarla al aire y golpearla con el bate. Por esta razón, solo lleva un zapato cuando compite.

Tras 28 años de práctica, quedó segundo en los Campeonatos de África de 2016 y compitió en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro.

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Las imágenes de la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF) muestran al paralímpico golpeando con fuerza las pelotas. El jugador de 48 años saltó a la fama después de que el vídeo recibiera 3,3 millones de visitas en Internet. Esto le valió el apodo de Mr. Impossible.

“Me siento muy feliz jugando al tenis de mesa”, dijo según el sitio web de la ITTF. “Quiero decirle a todo el mundo que nada es imposible y que todo el mundo debe trabajar duro por lo que ama, y por lo que cree que es bueno para sí mismo”.

Hamadtou reveló que su mayor obstáculo no era en absoluto físico, sino psicológico.

“La discapacidad no está en los brazos ni en las piernas, la discapacidad es no perseverar en lo que te gustaría hacer”, dijo según el sitio web de la ITTF.

Competirá por última vez en los Juegos Paralímpicos de Tokio.

“Me sigo diciendo a mí mismo: ‘Tokio es la meta'”, declaró según la publicación. “Será un buen final para mi carrera deportiva”.

Amy Laurence – BLes.com