Una madre apuñaló a su hijo de 23 meses hasta la muerte después de que sufrió un colapso mental provocado por su novio, un piloto de Ryanair.

La ex asistente de vuelo Magda Lesicka, de 33 años, había sido sometida a un maltrato psicológico muy fuerte por parte de Peter Chilvers, un capitán de vuelo de una aerolínea, ya que se sintió atrapada en una relación tóxica, según lo estableció el tribunal de Inglaterra.

Lesicka, que conoció a Chilvers cuando también trabajaba para la aerolínea con sede en Dublín, perpetró un ataque contra su hijo, James Chilvers, en su casa de Wythenshawe, Greater Manchester, el 26 de agosto de 2017.

Seguidamente, intentó suicidarse tras propinarle reiteradas cuchilladas.

Chilvers había maltratado a la mujer, obligándola a realizar actos sexuales y a comerse el cabello que él le arrancaba de la cabeza.

Además, todo sucedía mientras el hombre tenía una aventura con otra azafata, Lisa Spencer, que ahora es su pareja y la madre de sus dos hijas.

Lesicka, de nacionalidad polaca, fue condenada a 15 años de cárcel el año pasado después de que se declarara culpable del homicidio, según informó el Manchester Evening News.

Por su parte, Chilvers, de 33 años, de Northwich, Cheshire, negó haber sido responsable por el delito y posteriormente fue juzgado en el Tribunal de la Corona de Manchester, donde un jurado lo condenó el mes pasado con pruebas de su conducta controladora o coercitiva.

El jueves se levantaron las restricciones de información sobre el caso, ya que Chilvers fue encarcelado durante 18 meses, lo que permitió que se informaran los hechos por primera vez.

La pareja fue tratada en audiencias separadas.

Chilvers, originario de Stoke-on-Trent, Staffordshire, regresó a casa desde un vuelo a Tenerife en la madrugada cuando Lesicka cayó herida en sus brazos, según se declaró en el tribunal.

Mientras la llevaba al hospital, no tenía ni idea de que ella había matado a James. Luego, la policía lo encontró muerto al pequeño en una habitación de la casa.

En la audiencia en Preston, en julio del año pasado, el tribunal escuchó que la joven sufrió “un tormento psicológico, implacable y abrumador”.

Chilvers fue violento con ella, amenazó repetidamente con matarla si le sacaba la tenencia de su hijo, llevó a cabo extraños actos de crueldad, la aisló de sus amigos y restringió sus finanzas.

Además, el piloto había descargado una aplicación en su teléfono móvil que le permitía grabar sus llamadas.

La corte escuchó que Lesicka había estado planeando dejar Chilvers en los días anteriores a que matara a su hijo.

La pareja había estado en relación desde 2010, pero Chilvers la engañó a partir de 2014 con una azafata.

La mujer había llamado a la policía de Greater Manchester y dos policías fueron enviados a su domicilio el 25 de agosto, donde les mostró moretones en sus brazos y muslo.

Se le informó al día siguiente -el día del asesinato- que Chilvers sería arrestado después de que volara de vuelta al Reino Unido y la asustada mujer dijo que no quería que eso sucediera.

Sin embargo, ella le rogó a la policía que no lo arrestara y que simplemente registrara su queja.

Finalmente, Lesicka mató a su hijo James la noche en que la policía dijo que arrestarían al piloto.

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