Varias protestas han ocurrido desde que inició la avanzada de los fundamentalistas. No son mareas de personas, pero sí una señal de que los afganos no olvidarán las libertades obtenidas en las últimas dos décadas

Los fundamentalistas islámicos se han apoderado de provincias, armas estadounidenses e incluso de la libertad de los afganos. Por eso los ciudadanos de ese país están huyendo. Volver a padecer un régimen talibán es un escenario descartado para muchos que prefieren escalar las paredes del aeropuerto de Kabul o cruzar las fronteras rumbo a países vecinos.

Mucho se ha escrito sobre el dominio del grupo terrorista. Pero ¿Qué pasa con la resistencia antitalibán? ¿Existen personas capaces de hacerles frente? La respuesta es que sí hay. En pie están varios afganos y grupos armados que se oponen a la ley sharía y todo lo que trae consigo. El caso más conocido actualmente es la región de Panjshir, en particular el valle de Panjshir, donde se creó el Frente de Resistencia Nacional de Afganistán (NRF) conformado por soldados del ejército afgano, civiles armados y hasta el exvicepresidente Amrullah Saleh que se refugió en esas tierras.

Es una señal de que los afganos se resisten a perder sus derechos, especialmente las mujeres. Un grupo de trabajadoras de oficinas gubernamentales y activistas protestó recientemente en la calles de Kabul, pidiendo al movimiento talibán roles en la nueva Administración. El Día de la Independencia de Afganistán, también salieron a la calle varios manifestantes en contra de los talibanes. No era una marea de personas, pero sí una señal de que los afganos no olvidarán las libertades obtenidas en las últimas dos décadas. Ahmad Wali Massoud, el hermano del fallecido comandante antitalibán, Ahmed Shá Massoud, declaró lo siguiente:

“Las creencias del pueblo de Afganistán han cambiado estos últimos 20 años. Las mujeres afganas quieren vivir, trabajar. Los jóvenes viven en un mundo diferente, no en el de los talibanes. Los talibanes son ahora el grupo más aislado”.

Panjshir, la última región antitalibán

La toma de Afganistán fue progresiva. A inicios de mayo, el anterior gobierno mantenía las capitales de las 34 provincias en las que está dividido el país. Sin embargo, la avanzada de los extremistas comenzaba a consolidarse en zona rurales. Según una línea de tiempo elaborada por El País, los talibanes lanzaron una ofensiva para tomar el control de las principales vías, sobre todo las que conectan Kabul con norte y sur. El 11 de mayo tenían tomado el 19,3 % de los distritos. Para el 23 de junio se habían apoderado de 34,8 %. El 16 de agosto ya habían conseguido controlar el 74,9 % del país.

La única que queda en pie hasta ahora es la región de Panjshir, al noreste de Kabul. Desde allí el grupo de resistencia antitalibán NRF asegura estar listo para combatir. Un reporte de BBC indica que el Talibán dice haber rodeado al grupo en su bastión y que tiene a sus miembros sitiados.

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El exministro de Defensa también los acompaña. Además, allí está Ahmad Massoud, hijo del líder de la resistencia Ahmad Shah Massoud. Este último fue un guerrillero que protagonizó la ofensiva contra la Unión Soviética en la guerra que ocurrió entre 1979 y 1989. Posteriormente dirigió el ala militar del gobierno afgano contra las milicias rivales en la década de 1990.

La atención del mundo está en esta región antitalibán. Un territorio que resguarda entre 150.000 y 200.000 habitantes y que los extremistas no han logrado dominar en 40 años. El grito de combate ya está declarado. Solo falta saber qué pasará y si los fundamentalistas se arriesgarán a entrar. Por lo pronto, el NRF ha pedido apoyo a Estados Unidos, Europa, China y Rusia. Sin embargo, «todos están callados”, según Hamid Saifi, excoronel del Ejército Nacional Afgano y ahora comandante de la resistencia de Massoud. El grupo defiende un gobierno descentralizado.

«No» a los abusos de los extremistas

Quienes no hacen frente a los talibanes, buscan la manera de evadirlos para mantener sus ideales y su identidad. Un ejemplo es una periodista afgana que declaró a Fox News que todos los días cambia su dirección para no ser detectada.

Sabe que puede morir en manos de los extremistas. Las promesas de los talibanes de respetar los derechos de las mujeres se están esfumando tan pronto como comienzan a perseguir a quienes trabajaron para gobiernos de otros países o quienes no comparten su extremismo. Un reporte de Amnistía Internacional deja en evidencia la brutalidad de sus crímenes. La organización denunció que entre el 4 y el 6 de julio en el pueblo de Mundarakht, del distrito de Malistan, el grupo asesinó a nueve hombres de la etnia hazara. Seis de los hombres murieron por disparos y tres por torturas; a uno de ellos lo estrangularon con su propio pañuelo y le habían rebanado los músculos del brazo.

A inicios de julio, en la provincia central de Ghor, un grupo de mujeres salió con armas en mano. Era improbable que formaran parte del frente de batalla, reseñó The Guardian. No obstante, simbólicamente buscaron respaldar a las fuerzas de seguridad.

“La gente piensa que los afganos están atrasados, que van a aceptar la versión talibán de la ‘sharía’, pero ya no es así”, añadió el hermano del comandante Massoud. A su juicio, la resistencia se ha extendido por el país. Aunque miles están huyendo, parece que otros están dispuestos a decir «no» al Talibán.

Oriana Rivas – Panampost.com

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