Redacción BLesLos recientes videos denunciando las violaciones sufridas por una mujer atada con cadenas al cuello y esclavizada durante casi 20 años en una vivienda rural del condado de Feng, en Xuzhou, provincia de Jiangsu, China, han consternado a muchas personas alrededor del mundo.

No obstante, lo que suele pasar desapercibido es que no se trata de un caso aislado, sino que esa es la situación que sufren millones de mujeres víctimas de una secuencia interminable de atropellos y abusos inhumanos; estos hechos o similares se aprecian sistemáticamente en los países dominados por los regímenes comunistas del mundo, como los de China, Cuba y Corea del Norte. 

El caso de la mujer del condado de Feng se ha convertido en un símbolo de esclavitud y en consecuencia en un pedido apremiante de ayuda para terminar con ese flagelo, además hace que se planten interrogantes como el de ¿Por qué dio a luz a ocho hijos, siendo que la política oficial imperante solo permitía un hijo por hogar?, y más inquietante aún, ¿Por qué se disparó de inmediato la censura del Partido Comunista de China (PCCh) alrededor del caso?

La víctima había sido diagnosticada con esquizofrenia porque, al parecer, manifestaba “arrebatos violentos”, y sus niños pasaron “al cuidado del Estado”. De acuerdo con la versión oficial: “Dong [su comprador] es sospechoso de violar la ley. Las autoridades de seguridad pública han iniciado una investigación al respecto”.

La crudeza con la que fue tratada la mujer por Dong, su padre y su hermano desde que la compraron en 1997 no tuvo límites. Pasaron por cortarle la lengua para impedirle gritar y arrancarle los dientes para que no los mordiera mientras la violaban repetidamente. En esta historia de horror fue cómplice todo el pueblo, cuyos habitantes la devolvieron a su secuestrador una vez que se escapó.

En compensación, Dong la ofreció a todos los que quisieran abusar de ella. Sobre su pasado se supo que su nombre era Li Ying, hija de un miembro del ejército chino, raptada cuando no cumplía todavía los 13 años. 

La investigación condujo a la detención de seis personas y al despido de 8 funcionarios involucrados, pero dos mujeres que acudieron en ayuda de la víctima fueron detenidas, millones de publicaciones de las redes sociales chinas fueron censuradas, y cientos de miles de cuentas de las redes sociales Weibo y Douyin fueron bloqueadas, al igual que videos de TikTok, además, una vez liberadas las mujeres se les prohibió conceder entrevistas para los medios.

Previamente, las autoridades habían encerrado el pueblo tras muros en un solo día, para evitar la intrusión de investigadores espontáneos, y hasta cambiaron la identidad de la víctima, lo que sería señal de que el encubrimiento activo de estos crímenes constituyen una política de Estado. 

“El gobierno y la policía ayudan a expedir tarjetas de residencia falsas para estas mujeres. También falsifican los certificados de matrimonio y de nacimiento. Cuando las mujeres secuestradas acuden a los tribunales para pedir el “divorcio”, los jueces les exigen que vuelvan a vivir con sus falsos maridos, los violadores”, reseñó el medio Minghui.org., especializado en informar acontecimientos de China.

De hecho, es conocido que el régimen chino es catalogado como el mayor violador de los derechos humanos, y que el trato que inflige a grupos étnicos y religiosos definidos, como el de los uigures y el de los practicantes de la disciplina milenaria basada en los principios de Verdad, Compasión y Tolerancia, Falun Dafa, entre muchos otros no son menos inhumanos.

Entre los abusos a los que son sometidas las víctimas del PCCh, Minghui.org específica: “violación, violación en grupo, penetración vaginal con picanas eléctricas, frotamiento vaginal con cepillos de dientes, desgarramiento vaginal, enganche vaginal, electrocución de pezones, desgarramiento de pechos, y pellizcos en los pechos”.

Y continúa agregando: “quemaduras con cigarrillos en las zonas púbicas de las practicantes, patadas en el ano y en la parte inferior del cuerpo, aborto forzado, agresión sexual a chicas menores de edad, etc.”

Asimismo, expresa que normalmente desaparecen millones de personas que deberían ser protegidas por el PCCh. Los datos revelaron que en el 2020 dejaron de verse un millón de personas, mientras que en el 2016 se registraron 3,94 millones de habitantes desaparecidos. 

Más aún, podría inferirse cierta afinidad de organizaciones internacionales, como el Foro Económico Mundial (WEF, por la sigla en inglés), con las violentas prácticas como el secuestro y otras violaciones a los derechos humanos que propicia el régimen chino. 

En este sentido se interpreta el hecho de que el WEF haya nombrado al periodista Wang Guan, con vínculos con el PCCh, como uno de los Jóvenes Líderes Mundiales de la promoción de 2021. Este comunicador es uno de los que ha tratado de ‘blanquear’ los abusos contra los uigures, presentando versiones que pretenden desmentir en sus artículos los hechos probados por diversos grupos defensores de los derechos humanos.

Por su parte, el periodista Olsi Jazexhi parodia en uno de sus tuits las declaraciones de Wang, por lo que escribió: “Ningún chino ha ido a campos de concentración. Ningún Han se vio obligado a renunciar a la fe, ni al idioma, ni eliminar sus mantos tradicionales (hijab). Solo los musulmanes, y el Islam. Wang Guan, su esposa e hijos nunca fueron separados como los uigures. China no puede ocultar su odio por los musulmanes y el Islam. Ha destruido el Islam en Xinjiang”. 

La persecución contra los grupos humanos que son declarados como objetivo por el PCCh llega al extremo de que países como Estados Unidos, Reino Unido  y Canadá, entre otros, declararon los atropellos contra la nación uigur como genocidio, y legisladores estadounidenses han urgido a que cesen los atropellos contra los practicantes de Falun Dafa. Entidades internacionales independientes calculan que los ciudadanos chinos internados en campos de concentración podrían superar los dos millones de personas. 

Sin duda, la extracción forzada de órganos de la que se hace responsable al PCCh, es la más criminal y violenta de las violaciones a los seres humanos, dado que implica tomar la vida misma de innumerables víctimas inocentes, y es una de las fuentes de ingresos màs rentables del régimen chino. 

Explotación de médicos por el Partido Comunista de Cuba (PCC)

Por otro lado, además de que en la isla caribeña de Cuba se ha mantenido un férreo control de la población durante más de 60 años, a la que se le niega el derecho a elegir libremente a sus representantes, el Partido Comunista de Cuba (PCC) explota a gran escala a miles de  médicos que se gradúan en su territorio, mediante la venta de sus servicios a gobiernos de otros países

El PCC acostumbra a pregonar esta explotación de mano de obra especializada como un gesto de solidaridad, y para ello manipula a unos 30.000 médicos distribuidos en 67 países de África, América Latina y Europa con los que celebra esos jugosos contratos desde hace décadas.

A estos trabajadores de la salud tan solo se les entrega entre el 10% al 25% del dinero que recibe el régimen cubano en compensación, a pesar de que los líderes del PCC reciben miles de millones de dólares en efectivo. 

Los propios médicos denuncian las represivas condiciones a las que son sometidos: “controlados por vigilantes, sujetos a un toque de queda y destinados a lugares extremadamente peligrosos”, en un intento de evitar que deserten estando en el extranjero, describe el autor y periodista independiente James Badcock.

De acuerdo con las declaraciones de más de 100 médicos cubanos que participaron de esas campañas en el extranjero, se resumió lo siguiente: “El 89% dijo que no tenía conocimiento previo del sitio al que iba a ser destinado en un país determinado. El 41% afirmó que un funcionario cubano le retiró el pasaporte a su llegada al país de acogida”.

Asimismo: “El 91% dijo que fue vigilado por funcionarios de seguridad cubanos mientras estaban en su misión, y el mismo porcentaje dijo que se les pidió que pasaran información sobre sus colegas a los funcionarios de seguridad”. “El 57% dijo que no se presentó voluntariamente a una misión, pero que se sintió obligado a hacerlo, mientras que el 39% dijo que se sintió fuertemente presionado para servir en el extranjero”, complementó el informe, de acuerdo con la BBC.

Otro de los atropellos consistía en violar los principios éticos de los médicos, porque debían cumplir con ciertas metas de pacientes tratados, con el objetivo de que los países anfitriones aumentaran el pago al PCC por pretendidas mejorías de los sistemas de salud, que solo existían en los datos falseados que tenían que inventar.

“Más de la mitad de los 46 médicos con experiencia en misiones en el extranjero que fueron entrevistados declararon haber tenido que falsear las estadísticas, inventando pacientes, visitas de pacientes y patologías que no existían”, declaró la organización Prisoners Defenders, citada por BBC.

Al exagerar la eficacia de las misiones, las autoridades cubanas pueden, según el informe, exigir mayores niveles de pago al país anfitrión o justificar la ampliación de la operación.

También, el médico cubano Carlos Moisés Ávila, de 48 años, relató sobre su estancia en Venezuela a donde fue enviado por el régimen cubano: “Cada uno de nosotros tenía que informar de una vida salvada cada día, así que a veces tenía que coger a alguien que estaba sano y ponerle un goteo”, cuenta Carlos.

Y agrega: “Los medicamentos llegaban de Cuba caducados, así que teníamos que destruirlos y enterrarlos antes de incluirlos en el inventario como usados para poder cobrarlos. Nos pagaban los sueldos, que a veces se retrasaban meses, y también cogíamos las medicinas del hospital”.

Por su parte, la organización Unión Patriótica de Cuba (UnPaCu) que apoya a los cubanos, sostiene que los médicos que se atreven a desertar son presionados con amenazas de que “algo” puede pasar con sus familiares, y pueden ser condenados hasta con ocho años de cárcel. Es de tener en cuenta que el dinero que envían los médicos desde el exterior es para mantener a sus familias. Las remesas familiares enviadas a Cuba representan un ingreso neto superior al del turismo.

Como réplica a los datos aportados por UnPaCu, el líder del PCC y presidente cubano, Miguel Díaz-Canel escribió: “Una vez más las mentiras del imperio intentan desacreditar los programas de cooperación sanitaria de Cuba con otros países, tachándolos de prácticas de ‘esclavitud moderna’ y ‘tráfico de persona’. Les molesta la solidaridad y el ejemplo de Cuba”.

Por otro lado, aunque menos conocida, la prostitución es otro de los ingresos con los que algunas familias de Cuba mejoran sus ingresos, siendo de considerar que en Cuba un sueldo oficial puede ser de 20 dólares y que, en contraste, una botella de leche embotellada cuesta 2 dólares. 

Si bien la prostitución está prohibida, el régimen ha autorizado a 500 hogares para que vendan comida a los turistas, y, presumiblemente, parte de ello se usa como prostíbulos encubiertos.

En este contexto, el español Carter Vlogs corroboró en uno de sus videos ese eslabón cuando visitó el bar Fantaxy de La Habana, (la capital de Cuba), que pertenece a Sandro Castro, nieto de Fidel Castro. A este videoblogger le ofrecieron mujeres “como si no tuvieran valor”. “Las tengo de todos los colores:(color) canela, blancas, negras”, le dijeron en ese bar con mesas reservadas donde solo la entrada cuesta más de 100 dólares.

Más explícito sobre el fenómeno de la prostitución fue un joven proxeneta y prostituto llamado Danay, de 22 años, y que ya llevaba 5 años en esa actividad al decir sobre el tema que en un día cualquiera: “tan solo en el Parque Central es posible que haya más de un centenar de personas, de ambos sexos, ejerciendo la prostitución de manera regular”, cita el medio de Cubanet.org. 

Y agrega: ““Es posible que sean más (…), ahora con la temporada alta (del turismo) para acá vienen una pila de chamacos, todo el que está en su provincia viene para La Habana [la capital de Cuba] .a hacer dinero y después se vuelven a ir (…)”.

Danay explicó que vino de su provincia para hacerse policía, pero se cambió a esta ‘profesión’, y amplió su relato refiriéndose a la importancia que esos ingresos tienen para la economía.

Agregó: “… y yo era el policía, el que tenía que meterlas presas [a las prostitutas,] pero ¿por qué?, si me daba cuenta de que todo el mundo por aquí dependía de eso (…). Acabas con la prostitución y acabas con  todo”. Contó también que con el dinero ganado con esa actividad había reparado la casa familiar en Las Tunas [una ciudad y provincia de Cuba], y había comprado un cuarto en la capital, donde vive con su esposa.

Esclavitud de trabajadores norcoreanos

Por su parte, el régimen comunista de Corea del Norte, oficialmente República Popular Democrática de Corea (RPDC) explota a sus ciudadanos a gran escala, enviándoles a  otros países y alquilando sus servicios en todo tipo de labores manuales. Por ellos cobra tarifas más bajas aún que los médicos cubanos, dado que por jornadas de entre 12 y 16 horas ellos tan solo reciben el equivalente de unos 120 dólares mensuales, mientras que sus administradores decomisan hasta el 90% de su salario.

“El gobierno norcoreano ha enviado al extranjero a entre 50.000 y 70.000 trabajadores para que ganen divisas y mantengan el régimen en respuesta a las sanciones económicas impuestas a Corea del Norte por las Naciones Unidas y otros países”, informa la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos (ISHR) con sede en Alemania. No obstante, algunos calculan que al interior del país los esclavos pueden superar el millón de personas. 

Y agrega: “Los trabajadores sufren abusos físicos y condiciones de esclavitud en más de 40 países, entre ellos Rusia, China y Polonia”. Sus condiciones laborales son pésimas, aún en países donde la legislación protege a los demás trabajadores y “no pueden alzar la voz contra su gobierno, ni pueden denunciar los abusos que se les infligen”.

Uno de los que más se aprovecha de la mano de obra barata que vende el régimen norcoreano es justamente el PCCh, tal como lo destaca el representante especial adjunto del Departamento de Estado de Estados Unidos para Corea del Norte, Alex Wong, quien dijo que China es uno de los mayores infractores de la prohibición impuesta a esta nación por su peligrosas pruebas de misiles de largo alcance. 

“China sigue acogiendo al menos a 20.000 trabajadores de la RPDC que obtienen ingresos que van directamente a los esfuerzos de desarrollo de armas de Corea del Norte”, manifestó Wong en diciembre de 2020 durante un seminario web impartido por un grupo de expertos. 

Y agregó: “De hecho, a principios de este año, las autoridades chinas estaban facilitando el trabajo de los nacionales de la RPDC en China, en completa violación de sus obligaciones con la ONU”. 

La explotación abusiva de la mano de obra de los ciudadanos por el régimen coreano es tan extensa que: “Una de cada 10 personas que viven en Corea del Norte son forzadas a la esclavitud moderna, utilizada para apuntalar el régimen represivo y mantener a su población bajo un estricto control”, según el Índice Global de Esclavitud 2018 elaborado por la Fundación Walk Free.

Asimismo, en Vietnam la situación de vulnerabilidad de las personas no es muy diferente, de acuerdo con la organización Ant-islavery: “El tráfico de jóvenes vulnerables de Vietnam al Reino Unido va en aumento, y la mayoría son víctimas de la trata para la producción de cannabis, los bares de uñas y la prostitución forzada”.

Y agrega: “Muchos de los traficados son muy jóvenes, a veces niños, y son extremadamente vulnerables a la explotación a manos de sus traficantes, que ofrecen falsas promesas de trabajos que suenan atractivos en Gran Bretaña”.

También cita el testimonio de Hai, una niña de 15 años que manifestó: “Estaba encerrada sola en la casa, obligada a regar las plantas de cannabis. Mi captor solo volvía cada pocos días con trozos de comida y agua. Cuando me quejaba, me pegaba y me amenazaba con que si salía de la casa, la policía me detendría y me golpearía”.

En cuanto a Laos, el quinto de los países considerados comunistas: “Se calcula que 62.000 personas viven en situación de esclavitud moderna en la República Democrática Popular de Laos”, calcula el Proyecto Open Development, agregando: “Los hombres y niños laosianos suelen ser víctimas de trabajos forzados en plantaciones agrícolas y de caucho”, y denuncia que una parte de las mujeres y niñas son vendidas en China.

Si bien, las personas que habitan en los países bajo el yugo de regímenes comunistas son las más afectadas, Anti-slavery sostiene: “En general, nuestros resultados confirman que la esclavitud moderna sigue siendo un problema crítico para todos los países”. 

Y agrega: “Al igual que responder a las preocupaciones medioambientales no puede ser tarea de un solo país, responder a la esclavitud moderna es un reto que requiere el compromiso y el esfuerzo de todos los países”.

José Hermosa –Redacción BLes

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