Redacción BLesIsrael una de las naciones que vacunó a la mayoría de su población según datos oficiales, lanzó un operativo para administrar una tercera dosis de la vacuna de Pfizer contra el virus PCCh en las personas mayores de 60 años debido a que los contagios se dispararon con la nueva cepa Delta y a que estudios muestran que la efectividad de la vacuna bajó hasta un 16% a solo seis meses de haber sido aplicada.

El Instituto Gertner, organismo nacional de investigación epidemiológica de Israel, llevó a cabo la investigación que concluyó que la efectividad de la vacuna Pfizer declinó gravemente.

El Dr. Amit Huppert, de la unidad de bioestadística del instituto, declaró a The Times of Israel que los legisladores deberían prestar atención.

El gobierno “no debe dejarse llevar por el pánico, sino que debe tomarse en serio los datos, ya que son una advertencia que no debe ser ignorada”, dijo Huppert. “La mayoría de nosotros no creía hace un mes que pudiéramos estar en esta situación”.

Aunque expertos en el tema han cuestionado las conclusiones de los estudios realizados por el Instituto Gertner, hasta el domingo por la noche, había 18.368 casos activos de COVID en Israel. El viernes, 2.437 personas dieron positivo en las pruebas de COVID, una cifra que no se veía desde principios de marzo.

Según estadísticas oficiales, Israel administró vacunas a casi el 60 por ciento de su población, pero las vacunas no han sido capaces de frenar los contagios y es por eso por lo que el gobierno está considerando volver al uso de máscaras, cuarentena e incluso pasaportes sanitarios.

El único fundamento que mantienen las autoridades como cierto, es que las vacunas son efectivas para evitar hospitalizaciones o síntomas graves, pero no inmunidad.

De hecho, según expertos epidemiólogos, tampoco existe certeza de que la tercera dosis sea efectiva realmente para impulsar la protección pero aun así afirman que ‘no hará ningún daño’ y que es mejor que no administrarla.

No obstante, también hubo resistencia de expertos que consideran la decisión del gobierno de administrar una tercera dosis, prematura, pues la tercera dosis no ha sido aprobada por reguladores como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.

Otros han dicho que prefieren centrar sus esfuerzos en las personas no vacunadas, que en Israel son 1,1 millones.

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A pesar de que los datos muestran que las vacunas no previenen el contagio, en Israel como en otros países alrededor del mundo, las autoridades han culpado reiteradamente a la parte de la población que no desea aplicarse la vacuna, por la inhabilidad de salir de la pandemia o de ‘volver a la normalidad’.

El Dr. Dvir Aran, experto en estadísticas sanitarias del Technion – Instituto Tecnológico de Israel dijo que las personas que se niegan a vacunarse son, en su mayoría, personas escépticas sobre la existencia o el peligro del COVID-19, que desconfían de los servicios sanitarios y que, en general, es relativamente improbable que se hagan la prueba.

Sin embargo, la censura visible en los principales medios de comunicación, así como en las redes sociales, sobre la seguridad de las vacunas genera dudas de por qué información precisa sobre los efectos adversos de las vacunas se oculta intencionadamente al público y se la califica como “desinformación”.

Por ejemplo, existe un grupo privado de Facebook que ahora cuenta con casi 65 mil miembros, donde cada uno cuenta que perdió a ser querido luego de aplicarse la vacuna, o los efectos adversos que van desde Parkinson, convulsiones, parálisis permanente de las extremidades, sarpullidos, neumonías, etc.

En este grupo la gente, desconcertada, simplemente cuenta su historia, y pregunta si a alguien le pasó algo similar, esperando encontrar una razón o una cura. Muchos de ellos declaran estar a favor de las vacunas pero no de censurar las cosas que les ha tocado vivir después de haberse aplicado.

Las autoridades sanitarias han declarado en reiteradas ocasiones que las vacunas son seguras y que los efectos adversos son extremadamente ‘inusuales’ y que el resultado de la vacunación en su totalidad es bueno. No obstante, estadísticamente, la vacuna contra el virus PCCh es la más insegura que ha creado la ciencia hasta ahora.

Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com