El neomarxismo fusiona indigenismo y feminismo para luchar contra Occidente, pero las mujeres del pueblo guarayo desmontaron ese mito al enfrentarse a feministas que irrumpieron en un tempo por la posición de la Iglesia frente al aborto

Como es usual, la mayoría de las marchas feministas terminan en la catedral de la ciudad donde se manifiestan y las activistas vandalizan los templos. Pero esta vez se encontraron con la resistencia de mujeres cruceñas armadas con chicotes, un látigo artesanal de cuero usado en las zonas rurales de Bolivia para reprender a los hijos.

Un grupo de indígenas bolivianas del pueblo guarayo, autóctono de la zona, azotó a las feministas que irrumpieron en la misa y pintaron consignas en las paredes de la catedral de Santa Cruz de la Sierra, lo que evidenció que el feminismo es un colectivo violento que no tiene como prioridad defender a las mujeres.

Las mujeres hispanoamericanas se caracterizan por la defensa de los hijos y la familia. Y las indígenas destacan por ser trabajadoras que atan sus pequeños sobre sus espaldas y continúan con sus labores. Son el fiel ejemplo de que los hijos no son un impedimento sino su mayor fortaleza. Pero el feminismo levanta la bandera del aborto, ya que prefiere tener a disposición una legislación que le permita poner fin a la vida de inocentes antes del nacimiento para que no entorpezcan sus aspiraciones personales.

La furia feminista por un aborto frustrado

El reciente ataque contra la Iglesia es por causa de un aborto frustrado. Luego de que una menor fuera abusada, la Iglesia le ofreció ayuda para enfrentar el embarazo producto de dicha violación. Ni la niña ni la familia contemplan el aborto, pero los colectivos feministas promueven la «interrupción del embarazo».

Durante la homilía, monseñor Sergio Gualberti pidió que se respetara la vida humana, indicando que es la imagen de Dios y que nadie, ni siquiera un Estado, tiene derecho a quitarla para solucionar un problema. Apenas lo dijo, las agrupaciones feministas irrumpieron en los alrededores del templo.

Aunque su consigna es: «Mi cuerpo, mi decisión», pretenden decidir sobre dos cuerpos ajenos de dos menores de edad, el de la niña abusada y el de la criatura que crece en su vientre.

 

¿Dónde están los privilegios del patriarcado?

Pese a destruir el patrimonio histórico y cultural, las feministas, que alegan que los hombres tienen privilegios en la sociedad, no pagan las consecuencias de sus actos. Al contrario, impunemente destruyen propiedad pública y privada. Por eso la justicia indígena actuó, a falta de las instituciones del Estado.

Las feministas fueron removidas de los alrededores de la iglesia por gendarmes, pero no hubo ninguna acción penal en su contra, pese a la irrupción violenta y el vandalismo.

Las feministas de Santa Cruz han demostrado no abogar por las mujeres sino por una causa política: el socialismo. En su momento se manifestaron públicamente a favor de la liberación del expresidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, líder del Foro de Sao Paulo, pero no han movido un dedo a favor de la expresidente interina de Bolivia, Jeanine Áñez, quien padece graves problemas de salud tras haber sido confinada en una prisión por la justicia boliviana al servicio del partido del exmandatario Evo Morales.

Ahora que el socialismo volvió al poder en Bolivia, el partido de gobierno, el MAS (Movimiento al Socialismo), ha atacado particularmente al pueblo guarayo, cuyas mujeres enfrentaron a las feministas destructoras del patrimonio histórico.

Arremetida de grupos armados vinculados al MAS

En la provincia Guarayos de Santa Cruz hay grupos armados intentando asentarse en tierras comunitarias que tienen propietarios legítimos (titulados). Ante la resistencia de los indígenas guarayos, los grupos irregulares ya han dejado varios heridos de bala y con machete.

Ante esto, las mujeres que enfrentaron a las feministas, también se manifestaron contra el gobierno por la irrupción de sus aliados en su territorio ancestral.

Evo Morales «es el peor racista de la historia»

Mientras Evo Morales ha excusado sus actos de corrupción alegando que es víctima de supuesto racismo en su contra por ser indígena, jamás ha demostrado saber hablar ninguna lengua autóctona y, por el contrario, ha permitido la destrucción de tierras ancestrales por medio de incendios autorizados y grupos armados aliados a su partido que pretenden expropiar a los indígenas.

Así lo explicó Guadalupe Cárdenas, mujer indígena, perseguida política, embajadora de Derechos Humanos, representante de la federación de esposas de policías. En entrevista con PanAm Post Guadalupe destacó la hipocresía de Evo Morales sostenido por la izquierda política continental alegando «Mi pecado es ser indígena, dirigente sindical y cocalero».

Cárdenas aseguró que Morales «es el peor racista, como nunca en la historia».

“Yo le hablo de los indígenas del oriente, de la Chiquitanía, donde han mandado a quemar. No le han importado nuestros bosques, nuestras áreas vírgenes de la selva. Chiquitanía, no le ha importado, ha quemado acá la provincia. Están amenazando a los indígenas.”

En el ámbito mundial la izquierda ha intentado imponer un discurso interseccional que enfrenta al hombre con la mujer, Europa con América, el indígena con lo cristiano, la naturaleza contra el desarrollo industrial, etc.

Y las mujeres guarayo de Santa Cruz han desmontado todos estos mitos a la vez. Pues el mayor devastador de la naturaleza en Bolivia ha sido Evo Morales y han sido las mujeres indígenas las que han defendido la iglesia de los ataques de las feministas que no hablan en su nombre.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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