A pesar de que ya se grava la renta financiera, los demócratas buscan aprobar otro impuesto sobre las ganancias contables percibidas por la tenencia de acciones, bonos y bienes raíces, las llamadas “ganancias no realizadas”.

La administración Biden anunció este lunes sus intenciones de lanzar una nueva tasa impositiva que incluirá en el texto del Presupuesto 2022, el llamado Impuesto sobre las Ganancias de capital No Realizadas. Esto supone establecer un gravamen sobre aquellos resultados contables que surgen del aumento en el precio de activos financieros, como accionesbonos y bienes raíces, a pesar de no haberlos vendido.

Esto implicará un doble impuesto a las ganancias, ya que luego cuando se vende el activo a un precio mayor al que fue adquirido, se debe pagar el clásico impuesto a las ganancias de capital, que actualmente se grava en torno al 23,8%, número establecido durante la gestión de Barack Obama.

La secretaria del Tesoro Janet Yellen defendió el proyecto de ley que actualmente está siendo redactado por el senador demócrata Ron Wyden, en coordinación con el Departamento del Tesoro y la Casa Blanca, que también estudia un posible aumento de la tasa máxima sobre las ganancias de capital de largo plazo, del mencionado 23,8% a un 43,4%, que sería la alícuota más alta de la historia en tiempos de paz.

El gobierno plantea aplicar este impuesto sobre “los ricos”, sea cualquier persona con una ganancia anual computada en los US$ 100 millones durante tres años consecutivos, o bien US$ 1.000 millones en ingresos anuales.

Se espera una repercusión negativa sobre el ahorro, el sistema inmobiliario y las expectativas plasmadas en los mercados bursátiles.

La secretaria del Tesoro Janet Yellen anunciando la propuesta para un nuevo impuesto sobre las ganancias de capital no realizadas.

Las medidas fueron inspiradas en la narrativa “Tax the Rich”, formulada y popularizada por la diputada comunista Alexandria Ocasio-Cortez, quien cada vez tiene mayor influencia en la legislación del Partido Demócrata.

De todos modos, los norteamericanos deben sentirse contentos, ya que la propuesta original de Ocasio-Cortez era mucho más agresiva, y suponía aplicar este impuesto a toda la población estadounidense.

La formulación final del proyecto de ley recibió críticas por parte del llamado “Bloque Progresista” del Partido Demócrata, que lidera Ocasio-Cortez, que esperaba sancionar un impuesto mucho más generalizado.

Esta facción del partido hoy concentra casi el 40% del total de las bancas demócratas en el Congreso, y ejerce un enorme poder sobre las decisiones de Joe Biden, Kamala Harris y Nancy Pelosi.

Las medidas formuladas buscan cubrir al menos una parte de la brutal expansión del gasto federal a partir del programa “Build Back Better”, un masivo programa de estímulo económico muy poco ortodoxo. Según estima el ‘Comité para un Presupuesto Federal Responsable’, la estrafalaria política fiscal de los demócratas producirá un desequilibrio fiscal de US$ 1,1 billones a lo largo de la próxima década.

Fuente: Derechadiario.com.ar

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