El jefe de la policía dijo que no dio la orden de entrar porque no habían llegado los escudos anti-bala, pero las imagenes muestran que sí tenían el equipamiento necesario para la intervención.

Casi un mes después de que un trastornado mental le disparara a su abuela y luego cometiera una verdadera masacre en una escuela de Texas, se revelaron las imágenes del operativo policial para frenar al asesino, o más bien, la falta de un operativo.

Como reveló La Derecha Diario el pasado 27 de mayo, los policías tardaron una hora desde que fueron notificados que había un tirador suelto en la escuela de Uvalde hasta que finalmente entraron en el aula y lo abatieron. En esos 60 minutos, Salvador Ramos asesinó a 19 niños y dos maestras.

En aquél momento, el gobernador republicano Greg Abbott abrió una investigación a las fuerzas de seguridad para determinar por qué los agentes se quedaron esperando en el pasillo sin intervenir.

La investigación determinó que el jefe de policía del distrito escolar, Pedro “Pete” Arredondo, fue quien dio la orden de no intervenir hasta que lleguen refuerzos con rifles de alta capacidad y escudos anti-balas, para proteger la integridad física de los agentes.

Sin embargo, según medios estadounidenses con acceso a documentos de la investigación, la policía llegó al lugar del tiroteo tan solo 3 minutos después de que el asesino ingresara en la escuela, y desde el principio lo hicieron con rifles y escudos antibalas.

Y por más que no lo hubieran hecho, la decisión del comisario Arredondo va en contra del protocolo de tirador activo comúnmente aplicado por la policía estadounidense, que se estableció a nivel federal después del tiroteo en la escuela Columbine de 1999. Desde entonces, el objetivo número uno es detener al tirador lo más rápido posible.

A partir de ese momento, se creó la táctica IARD, o “Despliegue rápido de acción inmediata“, que establece que cualquier agente de las fuerzas del orden que esté en una situación de tirador activo tiene el deber de intentar abatirlo, y no esperar a la llegada de unidades especiales.

Por ahora, la policía de Texas no ha comentado públicamente las imágenes, reveladas por el periódico Austin American-Statesman y el canal local KVUE-TV, pero se espera que cuando finalice la investigación ordenada por el gobernador “rueden algunas cabezas“.

Según las marcas temporales en las fotos, se puede ver que el atacante irrumpió en el colegio a las 11:33 hora local, y que 11 policías llegaron al cabo de tres minutos y que un agente con un escudo antibalas ya estaba en el edificio a las 11:52, o sea 19 minutos transcurridos.

La policía no intervino hasta las 12:50, casi una hora después. En ese tiempo, según distintas llamadas que los niños lograron hacer al 911 desde adentro del aula, se pudo saber que el tirador no asesinó a todos las víctimas en el mismo momento, si no que fue disparando a lo largo de la hora que estuvo barricado allí dentro.

El comisario Arredondo dijo en la primera conferencia después de los hechos que el atacante había “disparado mucho” y que los agentes solo tenían “pistolas”, y que por eso no dio la orden de ingresar al aula.

Los nuevos informes muestran que Arredondo, quien tiene cero experiencia en negociación en situaciones de toma de rehenes, trató de hablar con el asesino, informa el diario Austin American-Statesman, sin éxito.

A las 11:52 se ve por primera vez en la grabación un policía con escudo anti-balas, suficiente para entrar al aula y abatir al asesino.

Incluso cuando finalmente dos agentes de la Unidad Táctica de la Patrulla Fronteriza entraron al aula y abatieron al asesino, lo hicieron sin el permiso del comisario, y actuaron por su cuenta cuando se dieron cuenta que todavía quedaban niños vivos en el aula y que Salvador Ramos podía matarlos en cualquier momento.

Durante la matanza, los niños llamaron frenéticamente al teléfono de emergencias para informar de múltiples víctimas de disparos, mientras que los padres trataron de acceder al edificio con sus propias armas para acudir a su rescate, pero la policía los amordazó contra el piso y les impidió el paso.

Según la periodista Ali Bradley, el Sheriff Adjunto de Uvalde, Félix Rubio, quien se lo ve en uniforme táctico en los pasillos de la escuela con un rifle preparado para entrar al aula en varios momentos de la grabación, tenía una hija de 9 años en el aula que fue asesinada por Salvador Ramos.

Los padres de las víctimas y otros miembros de la comunidad educativa pidieron este lunes en una reunión de la junta escolar la renuncia de Arredondo y un juicio político en su contra.

A su vez, el Senado de Texas, abrió una investigación independiente de los hechos y tendrá su primer audiencia pública el próximo martes.

Se desconoce qué pudo haber llevado al comisario a tomar esta extraña decisión. Algunos padres tienen la fuerte teoría de que Arredondo responde al Partido Demócrata de Texas, que quería que algo así pasara para poder impulsar legislación para prohibir las armas en el Estado.

Incluso el vice sheriff Rubio, al hablar ante los medios, dio una extraña declaración donde dijo que no se arrepiente de haber seguido las órdenes de Arredondo, que finalmente desembocaron en la muerte de su propia hija.

“Creo que las autoridades hicieron lo que pudieron en ese momento“, aseguró. “No queremos reunirnos con el gobernador, solo queremos que pasen leyes de control de armas más estrictas. La gente común no necesita”armas de alta capacidad como el rifle estilo AR-15“, concluyó. Una muy extraña declaración para un hombre que acaba de perder a su hija de 9 años por cuestiones burocráticas.

Fuente: La Derecha Diario

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