La violación de una niña de 12 años que es atribuida a su padrastro y que tomó estado público en la tarde del miércoles tras producirse la detención del acusado oculta tras de sí una historia estremecedora, con una hermana de la víctima también abusada y un juicio fallido contra el mismo hombre.

Hoy el detenido de 32 años se negó a declarar ante la fiscal Florencia Salas y fue trasladado a la cárcel de Batán, Buenos Aires, Argentina, donde continuará el proceso judicial, el segundo que se le inicia por este tipo de delito.

La denuncia que derivó esta última detención se radicó en la Comisaría de la Mujer de General Alvarado el 27 de diciembre de 2018 y fue presentada por la madre de la niña.

Ese día dijo que había visto en una computadora un video en el que su pareja abusaba sexualmente de su hija. Y narró que esa misma situación había sucedido 5 años antes, con otra hija.

En noviembre de 2013 la mujer había denunciado a su pareja cuando vivían en Mar del Plata por la violación de su hija mayor. Tanto esta adolescente como la de la actual causa son hijas de un matrimonio anterior.

En esa ocasión intervino el fiscal Mariano Moyano -luego reemplazado por Alejandro Pellegrinelli-, quien abrió la IPP 290954/13 e imputó al hombre de abuso sexual doblemente agravado.

En la investigación se descubrió que el hombre había tomado fotografías mientras abusaba de la niña (13 años) y con ese elemento, con el informe pericial, pero principalmente con los dichos de la madre y de la menor se iba a afrontar el juicio en septiembre de 2017.

Sin embargo, poco antes la madre dijo que no se presentaría al debate y tampoco su hija, lo que llevó al fiscal a retirar la acusación. El hombre fue sobreseído.

Los aberrante de este episodio es que en la misma fecha en que la Justicia se veía impedida de avanzar por la primera de las causas, el hombre ya abusaba de la otra hijastra. Así quedó plasmado en la denuncia de 2018 cuando la fiscal Florencia Salas supo que la nueva víctima refirió, pese a tener solo 12 años, que desde hacía 2 que sufría los abusos.

En el invierno de este año 2019 la madre de las niñas (también tuvo otros 3 hijos con el acusado) falleció por una enfermedad terminal. Todos los menores quedaron bajo la guarda de una tía.

La fiscal Salas intenta por estas horas hallar algún instrumento jurídico que le permita estudiar la causa en la que el acusado fue sobreseído.

Mientras tanto, la prueba recolectada hasta el momento para el último caso es lo bastante sólida para valerse por sí misma. Pese a que no se pudo rescatar el video de la computadora (el acusado se apropió de ella meses atrás), la Cámara Gesell de la niña es, aseguran, contundente. Y suficiente para, al menos, darle la posibilidad a los jueces de intervenir.

Fuente: La Capital de Mar del Plata.

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