Redacción BLesTras la frustración sufrida por los demócratas en el Congreso por el bloqueo al proyecto de ley para crear una comisión que investigue el supuesto motín del 6 de enero en el Capitolio, continúan buscando nuevas formas de perseguir a los partidarios del 45.° presidente de Estados Unidos, Donald Trump. 

Por su parte, la excandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, dijo que los manifestantes habían matado a un policía durante el desordenado ingreso de varias docenas de ellos al Capitolio el 6 de enero, desde su cuenta de Twitter el 28 de mayo. 

“Una turba enfurecida atacó nuestro Capitolio, nuestros legisladores y nuestras elecciones. Mataron a un policía. Y los líderes republicanos prefieren que no sepamos más de lo que pasó”, escribió.

De acuerdo con los hechos, la única persona que murió violentamente fue Ashli Babbitt, una veterana desarmada, seguidora de Trump, que fue asesinada por un teniente de la Policía del Capitolio.

Otras personas fallecieron por causas naturales, entre ellos el oficial de la Policía del Capitolio, Brian Sicknick, luego de sufrir dos derrames cerebrales de acuerdo con el concepto del médico forense jefe del distrito.

Es de notar que al igual que lo sigue haciendo Clinton, tanto la policía del Capitolio como los medios también mintieron al afirmar que este policía había perdido la vida a manos de los invasores del Capitolio.

El seis de enero cientos de miles de estadounidenses preocupados por los inesperados resultados electorales de la elección presidencial del 2020, acudieron a Washington a exigir transparencia y respeto a sus derechos. 

De estos, algunos cientos se trasladaron al Capitolio para continuar con sus exigencias, y unas docenas de ellos ingresaron desordenadamente luego que desde adentro les abrieran las puertas, como muestran videos en circulación. 

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Los demócratas, con base en lo ocurrido, iniciaron una implacable y desmedida persecución contra los patriotas partidarios de MAGA, el lema de Trump “Hacer a América Grande otra vez”. Asimismo dicen que es el asalto más grande desde la Guerra Civil.

No solo iniciaron un juicio político ilegal de destitución contra el ya expresidente Trump, sino que el FBI lanzó una incomprensible redada en la que apresaron a más de 400 de sus seguidores.

Asimismo, propusieron leyes antiterrorismo doméstico orientadas a institucionalizar la persecución de sus oponentes políticos, y con el proyecto de Ley que se hundió ayer en el Congreso, intentaban establecer una poderosa comisión similar a la que investigó el trágico ataque ocurrido el 11 de septiembre. 

Lo que resulta muy incoherente es que los demócratas no investiguen a los miembros de los grupos marxistas Black Lives Matter (BLM) y Antifa, promotores de las muertes y la destrucción ocurridas en cientos de ciudades, durante sus violentos disturbios el verano pasado.

La contradicción es tanta que hizo que la exrepresentante demócrata por Hawái, Tulsi Gabbard, afirmara que el representante demócrata Adam Schiff y el exdirector de la CIA, John Brennan, deberían ser considerados como enemigos domésticos, por representar un peligro mayor para EE. UU. que los protagonistas de los disturbios en el Capitolio.

“Pero seamos claros, los John Brennan, Adam Schiffs y los oligarcas de Big Tech que están tratando de socavar nuestros derechos constitucionalmente protegidos y convertir nuestro país en un estado policial con vigilancia al estilo de la KGB también son enemigos domésticos – y mucho más poderosos, y por lo tanto peligrosos, que la turba que asaltó el Capitolio”, dijo Gabbard según informó Newsmax en enero.

José Hermosa – BLes.com