Con el dinero de los contribuyentes empobrecidos tras las restricciones por la pandemia, el Gobierno de Pedro Sánchez está financiando una guía que enseña cómo drogarse durante el sexo, en la cual se habla de supuestos beneficios y se minimizan los riesgos

Para salvar vidas, en teoría, la pandemia del coronavirus ha exigido toda clase de restricciones. La ministra de Sanidad de España ya anunció que será necesaria una tercera dosis de la vacuna y que se administraría anualmente. Pero en total contradicción con las medidas sanitarias, desde su despacho se ha optado por promover una práctica que resulta insólita. Pues mediante una guía del Ministerio de Sanidad se enseña a la ciudadanía cómo drogarse durante las relaciones sexuales.

En este instructivo se ofrecen consejos para inyectarse drogas «de forma segura» durante la práctica sexual. La publicación se ha titulado “Slamming: guía para la reducción de daños asociados al uso de drogas inyectables en las sesiones de sexo”.

Slamming” alude al hecho de drogarse durante el acto sexual para obtener, supuestamente, mayor placer.

«El slamming puede ser una experiencia placentera, euforizante y sexualmente estimulante que desinhibe la conducta sexual. Permite mantener sesiones de sexo más largas, incrementando la confianza en uno mismo y la energía», detalla la guía.

Con el dinero de los contribuyentes

Lo que ha producido mayor indignación es el hecho de que al ser un instructivo del Ministerio de Sanidad está financiado con el dinero de los contribuyentes. Es decir, mientras los españoles se han visto empobrecidos por causa de las restricciones impuestas por el Gobierno de Pedro Sánchez, ahora parte de sus reducidos ingresos se deben destinar para pagar la promoción de prácticas que atentan contra la salud de sus compatriotas.

En la guía se muestran a dos hombres juntos, lo que sugiere que esta práctica es más frecuente en personas homosexuales, en particular en contextos de orgías. Las drogas más usadas en el slamming son: metanfetamina, cocaína, speed, mededrona y ketamina.

Aunque la guía ha sido elaborada por el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH), que es una asociación sin ánimo de lucro, fue financiada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, el Plan Nacional sobre el Sida del Ministerio de Sanidad y la Subdirección General de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

Una guía que destaca supuestos beneficios y minimiza riesgos

Esta guía incluye un «descargo de responsabilidad» por parte de los autores, donde explican que «va dirigida a personas mayores de 18 años». Sostienen que su objetivo es «abordar el consumo de drogas con fines sexuales desde una perspectiva de salud integral, bienestar y reducción de riesgos y daños». «La información contenida en esta guía no pretende sustituir la recibida por un profesional de la salud», advierten.

Los autores aclaran además que no se trata de material promocional, al sostener que los profesionales de la salud distribuirán el material «sólo a aquellas personas a las que el contenido pueda resultarles útil para el manejo de la salud». De esta manera aseguran que la difusión no será masiva sino limitada.

No obstante, despierta alarmas, puesto que la guía muestra esta práctica como algo positivo. Incluso destaca sus supuestos beneficios: «Estimulación, euforia, sentimiento de empatía, deseo sexual, locuacidad, relajación, introspección psicodélica».

Aunque sí se anuncia que la práctica del slamming «no está exenta de riesgos» sobre todo por «el tipo de drogas utilizadas, el patrón de uso o el modo en que se utiliza la inyección», no lo destaca como un problema a combatir.

Tampoco se advierte de los riesgos de adicción, ni el impacto a la salud de la persona. En la vecina Portugal, el consumo de drogas se ha abordado como un problema de salud, en lugar del ámbito penal y ha tenido buenos resultados.

Pero ahora, en España, no solo no se aborda como un problema a resolver sino que se resalta como algo positivo, destacando incluso los supuestos beneficios.

La única advertencia propiamente que incluye la guía es evitar inyectarse en las arterias y recomienda hacerlo en compañía de otra persona, no solo. La instrucción sugerida es aplicar la inyección directamente en la vena.

Una práctica que apunta al público homosexual

Además, la guía del Ministerio de Sanidad sugiere tener un buen “dealer”, es decir, expendedor de drogas, fomentando así el tráfico de las mismas. Como apunta mayormente al público homosexual, recomienda «evitar el sexo anal receptivo después del uso enérgico de juguetes sexuales, pues ambas prácticas podrían provocar desgarros y sangrado en el recto».

Ya que el uso de drogas estimulantes altera los ciclos vitales, las sesiones de “slamming” pueden durar varios días. Por lo cual, la guía recomienda «como mínimo, cada 24 horas» o «retirarse de vez en cuando del espacio donde se está practicando sexo» para descansar.

Problemas de salud mental, sobredosis o suicidio

Al final, el instructivo señala que el slamming puede provocar problemas de salud mental entre los que se incluyen ansiedad, alucinaciones, paranoia, psicosis, depresión e incluso tentativas de suicidio. Pero no sugiere «abandonar el consumo» sino «cambiar la vía de administración», «llevar un diario de qué drogas consumes» o «descansar, beber y comer lo suficiente». Como plantea las sesiones grupales (orgías), recomienda «pedir a los colegas de la sesión que te avisen cuando te vean exhausto».

En caso de una sobredosis o «chungo», que se puede evidenciar si la persona «ha dejado de respirar» o «empieza a ponerse de color azul», la guía recomienda llamar inmediatamente a la línea de emergencia que en España es el 112.

Finalmente, el texto señala que puede haber un “bajón” anímico. En lugar de desincentivar esta práctica por su impacto en la salud mental, recomienda mejorar los hábitos de sueño, alimentación e hidratación «para hacer frente a las largas sesiones de sexo y drogas».

Recién en el último apartado sugiere que si el consumidor quiere reducir o abandonar el consumo de drogas, puede pedir ayuda al médico de atención primaria o acudir a un centro de atención a las adicciones.

Los peligros que no se están combatiendo

La evidencia demuestra que los riesgos son reales y que en lugar de fomentar esta práctica habría que concienciar sobre su peligro.

De acuerdo con la publicación realizada por Benoit Schreck respecto a la Investigación europea sobre adicciones, los riesgos del «slamming» son los siguientes:

El slam facilita la participación en sesiones sexuales prolongadas, sin condones, con múltiples parejas de estado serológico del VIH y / o del virus de la hepatitis C (VHC), a menudo desconocido. Las prácticas de inyección inseguras por parte de los HSH en el contexto sexual son de especial preocupación porque pueden facilitar la transmisión del VIH, la transmisión del VHC y múltiples infecciones de transmisión sexual (ITS). Los comportamientos sexuales como el fisting (coito ano-braquial), el anilingus (sexo ano-oral) y el juego con uro-scat pueden poner a una persona en mayor riesgo de contraer virus transmitidos por la sangre e infecciones gastrointestinales. De hecho, el uso de drogas ha sido implicado en la transmisión del VIH / VHC a través de su asociación con prácticas sexuales de alto riesgo, particularmente el coito anal sin condón entre HSH. Además, las sesiones de slam, que pueden durar días, pueden implicar relaciones sexuales traumáticas prolongadas para la mucosa de uno, con múltiples parejas identificadas a menudo a través de aplicaciones de redes geoespaciales de teléfonos inteligentes.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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