El dinero habría sido trasladado en autos y un helicóptero según Moscú. Mientras, en Afganistán las cosas se complican, el exvicepresidente se proclamó a sí mismo “legítimo presidente provisional”

El expresidente de Afganistán, Ashraf Ghani, dice que huyó del país para «evitar el derramamiento de sangre». Subió a un avión el mismo día que los talibanes tomaron Kabul, dejando a su suerte a millones de ciudadanos que posteriormente abandonaron sus hogares para intentar salvarse de la represión de los fundamentalistas. Para completar, el exmandatario habría huido del país con 169 millones de dólares.

“El colapso del régimen… se caracteriza de manera más elocuente por cómo Ghani escapó de Afganistán: cuatro autos llenos de dinero; intentaron meter otra parte del dinero en un helicóptero, pero no cabía. Y parte del dinero quedó tirado en la pista”, declaró a la agencia Associated Press, Nikita Ishchenko, portavoz de la embajada rusa en Kabul.

El expresidente de Afganistán se defiende, dice que se fue «solo con un chaleco y algo de ropa». Desde Emiratos Árabes Unidos (EAU) declaró que “las acusaciones son mentiras infundadas». Pero el embajador afgano en Tayikistán también lo acusó de lo mismo, y añadió que los 169 millones de dólares salieron «de las arcas del Estado». Mohammad Zahir Aghbar calificó la huida como “una traición al Estado y la nación”, según la reseña de Al Jazeera.

Los últimos días ha sido tema de conversación el interés que Rusia tendría respecto a Afganistán, ya que con los talibanes al mando, el Kremlin podría consolidar poder y expandirse en la región, cosa que no logró en la guerra ruso-afgana y que llevó a las tropas soviéticas a abandonar el país en 1989. Sin embargo, la acusación ha resonado en medios de comunicación internacionales porque la huida de Ghani terminó de dar el triunfo a los talibanes.

Exvicepresidente aparece en provincia afgana

Otra novedad en torno al expresidente de Afganistán tiene que ver con el hecho de que afirmó apoyar una negociación con los talibanes. «Quiero el éxito de este proceso”, declaró en un video difundido en su cuenta de Facebook. No obstante y más allá de sus palabras, la imagen de Ashraf Ghani está en juego. Su estadía en los EAU es posible solo por “razones humanitarias”, pero queda camino por recorrer hasta que su situación quede definida. Mientras tanto, la posición de Ghani contrasta con la del exvicepresidente afgano, quien busca mantener vigente el ya extinto gobierno.

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Amrullah Saleh se hace llamar «legítimo presidente provisional» de acuerdo con la Constitución afgana. Se refugió en el valle del Panjshir, al noreste de Kabul, la única provincia que los talibanes no han logrado conquistar en los últimos 40 años por su ubicación geográfica y por la defensa de tropas armadas. Soldados que no lograron retener a los extremistas en otras partes del país, también viajaron a este territorio, supuestamente allí se estaría formando una alianza contra los talibanes, señaló The Week.

“No decepcionaré a las millones de personas que me han escuchado. Nunca estaré bajo el mismo techo que los talibanes. NUNCA”, escribió el exvicepresidente en su cuenta de Twitter. Mientras llega esta supuesta solución, en todo el país los talibanes comienzan a imponer sus reglas. Paralelamente, los ciudadanos que lograron huir están siendo reubicados por países receptores.

¿Dónde ubicó EEUU a los refugiados?

Recientemente el Departamento de Defensa de EE. UU. informó que la base militar Fort Bliss en El Paso, Texas, será el destino de miles de refugiados afganos. Al listado de suman las instalaciones Fort McCoy en el condado de Monroe, Wisconsin y Fort Lee en Prince George, Virginia.

“Puede haber otros sitios identificados si se necesitan servicios, se necesita capacidad adicional”, declaró Gary Reed, director del grupo de acción de crisis de Afganistán. La estimación es que hasta 22000 ciudadanos afganos serán trasladados por la vía rápida a las bases militares de Estados Unidos, detalló el portavoz del Departamento de Defensa, John Kirby, de acuerdo con un reporte de Breibart.

Este nuevo escenario podría generar conflictos políticos, ya que no solo aumentará el gasto público que afecta el bolsillo de los contribuyentes, sino que varios gobernadores podrían negarse a alojar refugiados. Por ejemplo, el gobernador de Texas, Greg Abbott, rechazó permitir nuevos reasentamientos desde enero de 2020, amparado en una orden del expresidente Donald Trump.

En ese momento la agencia AP indicó que según Abbott, el estado y sus organizaciones sin fines de lucro deberían centrarse en «aquellos que ya están aquí, incluidos los refugiados, los migrantes y las personas sin hogar, de hecho, todos los tejanos». Desde el año fiscal 2002, Texas ha reasentado a un estimado de 88300 refugiados, solo superado por California, según el Centro de Investigación Pew.

De modo que la huida del expresidente afgano, la conquista de los talibanes, la resistencia del exvicepresidente y la situación de los refugiados avizora un futuro complicado. Los países buscan hacer frente a los miles de ciudadanos que piden asilo, mientras que en Afganistán se teje una lucha de poder desde una provincia rebelde, sin saber a ciencia cierta si dará resultados.

Oriana Rivas – Panampost.com

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