Hace un mes la Armada Argentina registró el último contacto con el submarino ARA San Juan, y hasta entonces no se han encontrado indicios de la tripulación. Ahora podría haber un nuevo operativo de búsqueda luego de que se pronunciara ante la situación Tom Dettweiler, el reconocido rescatista oceánico que encontró el Titanic.

El ingeniero electrónico estadounidense de 66 años llegó a ser reconocido mundialmente por haber encontrado el Titanic en el Atlántico Norte a 3.281 metros.

Sin embargo el operativo de búsqueda más destacado que contó con su participación fue el del submarino israelí ISN Dakar, desaparecido en el año de 1998.

Dettweiler resaltó lo oportuno de la búsqueda dado que que en la zona en la que se extravió el submarino ya se han adelantado operaciones, por lo que los esfuerzos de búsqueda pueden ser más específicos.

ARCHIVO – En esta foto de archivo sin fecha provista por la Armada Argentina se muestra al submarino ARA San Juan diesel-eléctrico construido en Alemania, cerca de Buenos Aires, Argentina. (Armada Argentina mediante archivo AP)

“¿De qué modo? Con información dura. Y con todos los datos acústicos de otras estaciones de escucha que puedan haber registrado la implosión” expresó el rescatista de acuerdo con lo recogido por El Clarín.

Respecto a lo comunicado por especialistas de la armada estadounidense, en donde se  dice que el agua se filtró a través del snorkel hasta llegar a las baterías, expresa que es firme: “Esto es serio y puede causar cualquier cantidad de eventos. Pero la mayoría de las tragedias no tienen una sola causa; son una serie de eventos que conducen a un desastre”.

También se refirió al fragmento de la información emitida que sostiene un evento de implosión al interior del submarino: “Un evento implosivo es uno de los eventos más poderosos que se pueden imaginar. El acero de 4 pulgadas de espesor puede doblarse y estrujarse como papel”. Continúa “El cuerpo humano no sobrevive a este tipo de evento”.

En cuanto a las posibilidades en las que se puede encontrar el submarino afirmó: “puede no quedar nada” del ARA San Juan, sobre todo porque “el intercambio de agua y fauna oceánica aceleran la descomposición y no dejan rastros”.

Continúa con la explicación: “Se puede crear un microambiente que reduzca la velocidad de este proceso, pero si el submarino implosionó, no quedan cámaras de aire para que esto suceda”, explicó Dettweiler.

Dettweiler lleva una larga experiencia en rescate de naves varadas en el fondo del mar, las búsquedas las realiza desde hace 40 años junto con la empresa Nauticos Corp.

El experto también participó en el rescate del submarino japonés I-52 en 1995, que naufragó en 1944, a 5.200 metros de profundidad.