El Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA por sus siglas en inglés) informó el jueves que China reservó sus primeras ventas de maíz y soja estadounidenses luego de que Beijing les exigiera a los proveedores que garantizaran que los envíos no estuvieran contaminados con el coronavirus de Wuhan (también llamado Virus PCCh).

Un reporte de Reuters, replicado en varios medios, citó el informe del USDA en el cual se detalla que los exportadores estadounidenses reportaron la venta de 202.000 toneladas de maíz y 126.000 toneladas de soja para ser entregadas durante la campaña comercial 2020/21, que comienza el 1 de septiembre.

La exigencia de Beijing genera suspicacias entre las autoridades federales y los productores agropecuarios estadounidenses ya que la mayoría de los especialistas internacionales afirman que no hay evidencia de que el Virus PCCh pueda ser transmitido de los alimentos a las personas.

Esas sospechas, que se cree que es una excusa del régimen chino para no importar la cantidad de productos que se había acordado, tienen base en los datos que demuestran que desde que se firmó el acuerdo comercial a mediados de enero, las importaciones chinas de productos agrícolas de EE.UU. han estado muy por debajo de lo que Beijing había acordado.

“Los esfuerzos de algunos países para restringir las exportaciones mundiales de alimentos relacionadas con la transmisión de COVID-19 no son consistentes con lo que la ciencia ha evidenciado sobre la transmisión”, apuntó el Secretario de Agricultura de los Estados Unidos, George “Sonny” Perdue, en una declaración conjunta con Stephen Hahn, Comisionado de Alimentos y Drogas.

Sin nombrar específicamente a ningún país, el funcionario no dejó lugar a dudas sobre la posición de Washington con respecto a aquellos países, como China, que pusieron de excusa el COVID-19 para no cumplir sus compromisos comerciales: “No hay evidencia de que las personas puedan contraer COVID-19 de los alimentos o de los envases de alimentos”.

De hecho, si bien exportadores globales de carne como JBS SA, junto con algunos proveedores de productos de EE.UU., han acordado firmar declaraciones que garantizan la seguridad de sus envíos, otros exportadores se han resistido a hacer tales declaraciones, destacó la Coalición de Transporte Agrícola.

Lo cierto es que las compras de China bajo el acuerdo comercial han estado significativamente por debajo de los niveles acordados. Así lo demuestran los últimos datos recolectados por el Instituto Peterson (PIIE por sus siglas en inglés).

Mientras que para abril de 2020 China se había comprometido a importar bienes por un valor aproximado de 143 mil millones de dólares, el valor de las ventas exportadas por Estados Unidos a Beijing apenas alcanzó los 20 mil millones de dólares.

Esa diferencia se ve reflejada también en la producción agrícola. Para abril, Beijing había acordado importar productos estadounidenses por 36 mil millones de dólares, pero la realidad quedó lejos de ese número: realizó compras por apenas 6 mil millones de dólares.

En este marco, tanto el presidente Donald Trump como el director del Consejo Económico Nacional, Larry Kudlow, han criticado abiertamente a las autoridades del Partido Comunista chino (PCCh) por no cumplir su palabra.

“Estamos muy descontentos con China”, apuntó al respecto Kudlow días atrás en Fox Business, dejando en claro que más allá de lo que haga Beijing, la Casa Blanca seguirá su política dura en temas sensibles para Estados Unidos como los militares, la seguridad nacional y la alta tecnología.

En tanto, el presidente Trump, que desde el comienzo de su gestión mostró su apoyo al sector agrícola, está apuntando a profundizar otros mercados como los de Canadá y México, a través del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA por su siglas en inglés), que entró en vigencia el 1° de julio.