En virtud de las grandes cantidades de gas que despide de su superficie al exoplaneta GJ 436b se le ha adjudicado el apodo de “peludo” dada la apariencia que se observa a través de las gafas ultravioleta.

En la Facultad de Astronomía de la Universidad de Ginebra (UNIGE), en colaboración con diversas instituciones vinculadas al estudio del espacio interestelar, los investigadores establecieron, de acuerdo con los datos suministrados por el Telescopio Espacial Hubble, la explicación científica de la extraña apariencia del planeta mencionado, similar a un cometa.

El planeta peludo, es del tamaño de Neptuno, expele parte de su atmósfera de hidrógeno merced a la proximidad a la estrella de la cual depende, con un período de tres días. Este fenómeno solo es perceptible a través de sensores sensibles a los rayos ultravioleta, tales como los instalados en el Telescopio Espacial Hubble.

David Ehrenreich, profesor asociado a UNIGE y director del proyecto europeo FOUR ACES, expresó su sorpresa ante “este fenómeno, de tal magnitud que nuestras primeras observaciones no pudieron cubrir toda la nube cuando pasó frente a la estrella”,  refiriéndose a que el llamado “pelo” o emanaciones gaseosas cubren un radio de decenas de millones de kilómetros.

Vincent Bourier, también astrónomo de UNIGE, relata acerca del modelo numérico que les permitió llegar a la correcta explicación de los datos recopilados como: “¡Hasta tuvimos en cuenta la presión que la luz de la estrella ejerce sobre los átomos de hidrógeno que escapan del planeta!”.

Por su parte Baptiste Lavie, estudiante de doctorado en UNIGE, y quien dirige el equipo de investigadores postula, mientras sonríe, que se esperan nuevas sorpresas al extrapolar lo descubierto a la comprensión de “ cómo afecta a otros exoplanetas, algunos aún más irradiados que el GJ 436b.