Redacción BLesEste martes 15 de junio, un alto funcionario de la administración Biden adelantó a los reporteros que parte de la estrategia para luchar contra el ‘terrorismo doméstico’ incluirá establecer las condiciones para que los estadounidenses denuncien a sus familiares y vecinos que hayan sido ‘radicalizados’ además de trabajar de cerca con las plataformas de redes sociales para monitorear comportamientos violentos.

Para evitar que la violencia se materialice, dijo el alto funcionario es necesaria “la creación de condiciones para que los que son familiares o amigos o compañeros de trabajo sepan que existen vías y caminos para plantear sus preocupaciones y buscar ayuda para aquellos que han percibido que se están radicalizando y que pueden radicalizarse hacia la violencia”.

El martes pasado declaraciones del fiscal general Merrick Garland a la prensa, también se vio reflejada la intención de la administración Biden de utilizar un enfoque amplio que involucre un escenario donde las personas reporten a sus conocidos cuando notan que se están ‘radicalizando’.

“Necesitamos no sólo un enfoque de todo el gobierno, sino de toda la sociedad. No sólo debemos aportar nuestros recursos federales. Debemos adoptar una respuesta social más amplia para abordar las raíces más profundas del problema”, afirmó Garland.

El fiscal general además dejó en claro que para la actual administración demócrata, la supremacía blanca es el mayor peligro que enfrentan los americanos.

“Desde el punto de vista del FBI, la principal amenaza extremista de violencia doméstica proviene de los extremistas violentos por motivos raciales o étnicos, concretamente de aquellos que defienden la superioridad de la raza blanca”, dijo Garland.

El gobierno federal destinará más de 100 millones de dólares en recursos adicionales para que el Departamento de Justicia, el FBI y el Departamento de Seguridad para asegurarse de tener los analistas, investigadores, fiscales y recursos necesarios para enfrentarse al terrorismo doméstico.

Cooperación cercana con las plataformas de redes sociales

El enfoque de la estrategia de Biden también incluirá pedir cooperación cercana a las compañías de redes sociales para monitorear por su cuenta patrones que indiquen la potencial amenaza de que alguien sea radicalizado.

Este aspecto del plan – en el cual las plataformas de redes sociales comparten información con el gobierno – es utilizado desde 2015 para detectar posibles reclutamientos del grupo terrorista ISIS en los Estados Unidos.

Es decir, las autoridades pedirán información privada de ciudadanos estadounidenses para analizar ciertos patrones que consideran potenciales ‘radicalizaciones’.

“Cualquier empresa tecnológica en particular suele conocer muy bien su propia plataforma. Pero el gobierno ve cosas -en realidad, amenazas de violencia- en todas las plataformas. Ven la relación entre el reclutamiento online, la radicalización y la violencia en el mundo físico”, aseguró el funcionario de la Casa Blanca.

La neutralidad de la estrategia en duda

En la descripción de la estrategia el funcionario destacó que los esfuerzos “se enmarcan en el contexto de la defensa de los derechos civiles y las libertades civiles estadounidenses”, y que enfatizaron “la necesidad de llevar a cabo este trabajo de manera que nunca socave esas libertades, esos valores y esas barreras legales”.

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Durante la conferencia de prensa virtual un periodista preguntó al funcionario que “aunque usted diga que va a ser ideológicamente neutral, ya estamos escuchando mucha retórica de republicanos y partidarios de Trump que temen que no sea así”.

“Lo que nos importa no es la política de motivación o la ideología, lo que es más importante, es la estrategia y la aplicación; es cuando los agravios políticos se convierten en actos de violencia.  Y seguimos centrados en eso, y así seguiremos”, respondió el funcionario.

No obstante, ausente en la estrategia está la mención de dos de los grupos de izquierda más violentos de los Estados Unidos: Antifa y Black Lives Matters.

Durante el verano de 2020, con la muerte de George Floyd las protestas de Black Lives Matter y Antifa bajo la bandera de combatir el racismo culminaron en saqueos, destrucción de negocios, edificios federales, violencia contra la policía y otras personas.

Según un reporte de Axios, tanto en el ámbito privado como público, se estima que los daños causados en las 140 ciudades de los Estados Unidos por las protestas superan los dos mil millones de dólares.

Debido a la constante narrativa del racismo sistemático, activistas del grupo marxista Black Lives Matter incluso comenzaron a atacar a la gente sentada en bares y restaurantes simplemente porque eran blancas.

Por otro lado, la ‘amenaza terrorista doméstica’ parece estar centrada plenamente en los incidentes del 6 de enero en el Capitolio, donde según Gateway Pundit, de casi un millón de simpatizantes de Trump que fueron a manifestarse pacíficamente en las inmediaciones del Congreso y unos 900 irrumpieron en el recinto.

No hay indicios de que los individuos que vulneraron la seguridad del Congreso sean supremacistas blancos, ni hay incidentes anteriores al 6 de enero en los que esté implicado este grupo de individuos de una magnitud que justifique el plan del gobierno para erradicarlos.

 Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com