Redacción BLesEl Departamento de Estado de Estados Unidos publicó esta semana su Informe anual sobre las Prácticas de Derechos Humanos de 2020, el cual fue elaborado durante la administración Trump, cuyos funcionarios han sido removidos casi en su totalidad. La sección sobre China denuncia los abusos cometidos por el Partido Comunista Chino (PCCh) contra minorías espirituales, destacando la brutal persecución y las atrocidades cometidas contra practicantes de la disciplina Falun Gong y contra abogados de derechos humanos dedicados a defender a víctimas de la persecución.

El informe comienza asegurando que la República Popular China es un estado autoritario, siendo el PCCh la autoridad suprema y sus miembros jerárquicos quienes ocupan todas las posiciones del aparato de inteligencia, seguridad y toma de decisiones. Hoy el Sr. Xi Jinping ocupa los tres principales cargos: secretario general del partido, presidente de estado y presidente de la Comisión Militar Central, convirtiéndolo en el máximo responsable de todas las atrocidades cometidas por el régimen dictatorial.

El informe hace hincapié en la persecución sistemática del régimen contra minorías espirituales catalogandolas como genocidio: “Durante el año se produjeron genocidio y crímenes de lesa humanidad contra los uigures predominantemente musulmanes y otros grupos minoritarios étnicos y religiosos”.

Acorde a lo repotado, estos crímenes continúan al día de hoy e incluyen: “encarcelamiento arbitrario u otra privación severa de la libertad física de más de un millón de civiles; esterilización forzada, abortos forzados y una aplicación más restrictiva de las políticas de control de la natalidad de China; violación; tortura de un gran número de detenidos arbitrariamente; trabajo forzado; y la imposición de restricciones draconianas a la libertad de religión o creencias, la libertad de expresión y la libertad de movimiento”.

Sobre el arresto y la detención ilegales, el informe menciona que las autoridades chinas utilizaron la detención arbitraria de personas para intimidar a los defensores políticos y religiosos y así evitar también las manifestaciones públicas: “Las formas de detención arbitraria incluyeron los centros de ‘educación legal’ para activistas políticos y seguidores religiosos, particularmente practicantes de Falun Gong”.

Los practicantes de Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, han sido el blanco de la persecución por parte del Partido Comunista Chino (PCCh) desde 1999. Acorde a lo reportado por el Centro de Información de Falun Dafa, millones han sido detenidos ilegalmente en prisiones, campos de trabajo y otras instalaciones del régimen chino, donde fueron torturados, drogados, obligados a renunciar a su fe y asesinados. 

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La campaña de persecución se centra en la implementación de un sistema de propaganda ateo y de desprestigio hacia Falun Dafa, un programa de conversión ideológica y reeducación forzada y una variedad de medidas coercitivas ilegales, como detenciones arbitrarias, trabajo forzado, tortura física, sustracción forzada de órganos y muerte.

En el informe del Departamento de Estado también se menciona la sustracción forzada de órganos: “…activistas y algunas organizaciones continuaron acusando al gobierno de la sustracción forzada de órganos a presos de conciencia, incluidos seguidores religiosos y espirituales como practicantes de Falun Gong y detenidos musulmanes en Xinjiang”.

Los abogados de derechos humanos también fueron blanco de ataques por parte del PCCh. El gobierno chino suspendió o revocó las licencias legales de muchos abogados que tomaron casos delicados, incluida la defensa de disidentes a favor de la democracia, militantes de iglesias locales, practicantes de Falun Gong o críticos del gobierno. 

El informe cita varios ejemplos de profesionales perseguidos, desaparecidos y asesinados simplemente por defender los derechos de personas víctimas de la persecución. También cita casos concretos de practicantes de Falun Gong, como el del Sr. Bian, un maestro sobresaliente en la escuela secundaria Kailuan Nro. 10 en la ciudad de Tangshan, provincia de Hebei. Quien fue sentenciado a 12 años de prisión en 2012 y enviado a la cárcel de Shijiazhuang solo por practicar la disciplina. 

Posteriormente, debido a que la hija del Sr. Bian, la Sra. Bian Xiaohui buscó justicia para él, fue condenada a tres años y medio de prisión en abril de 2015 y un mes después, la esposa del Sr. Bian, la Sra. Zhou Xiuzhen, fue condenada a una pena de cuatro años. Las detenciones, la tortura, el acoso y el estrés que padeció la Sra. Zhou, causaron su muerte el 19 de abril de 2020.

Andrés Vacca – BLes.com