Luego de 13 meses de caos y crisis económica, política y social, las fuerzas políticas del Líbano finalmente lograron ponerse de acuerdo y formaron un gobierno con Nayib Mikati a la cabeza.

Mikati es un empresario multimillonario que ya fue primer ministro en dos oportundiades (2005-2005 y 2011-2014), también en momentos de gran incertidumbre y ayudó a sacar al país de diversas crisis.

Mikati, de fe musulmana sunní, es considerada la persona más adinerada del Líbano, y un político centrista, con una visión liberal de la economía y secular, que lidera el Movimiento Azm, un partido político que fundó en 2004 y que tiene apenas 3 de los 128 parlamentarios, pero que ahora es parte del oficialismo.

En declaraciones a la prensa, Mikati advirtió que el camino para salir de la crisis, sobre todo económica, no será para nada fácil, y los libaneses tendrán que “apretarse el cinturón”.

El país atraviesa una crisis política desde agosto de 2020 por las peleas entre partidos políticos, comunidades étnicas, grupos sociales y miembros confesionales, desatadas luego la explosión del Puerto de Beirut, cuando en condiciones que todavía no han sido esclarecidas explotó un deposito de explosivos que el gobierno le había permitido guardar al grupo terrorista Hezbolá.

Esta situación bloqueaba la formación de un Poder Ejecutivo y provocó una pérdida de confianza en el país que a su vez desató la pésima situación económica, ya debilitada desde antes de la tragedia del puerto que a su vez provocó daños estimados en hasta 5 mil millones de euros.

Los restos del Puerto de Beirut tras la devastadora y aún sospechosa explosión.

Esta crisis financiera hizo que prácticamente la mitad de la población se encuentre en situación de extrema pobreza, la inflación se dispare al 200% y que la libra libanesa haya perdido un 90% de su valor frente al dólar.

Gracias al acuerdo de gobernabilidad, en el nuevo gabinete, 2 de los 24 ministros deberán ser electos por la organización terrorista Hezbolá, cuya facción política tiene mucha fuerza en Líbano.

Sin embargo, el resto del gabinete incluyendo a los puestos clave como Finanzas quedaron a disposición de Mikati, que eligió a Yusef Jalil, un alto funcionario del Banco Central.

A diferencia de gobiernos anteriores, donde Hezbolá tenía una gran injerencia, Mikati formó un gabinete mayormente tecnócrata, que se compone de políticos de trayectoria, intelectuales y expertos. Según medios locales, “si Mikati no puede sacar al Líbano de la crisis, nadie podrá”.

Algunos de los principales problemas en el corto plazo para Mikati son esquivar un juicio político por los cargos de corrupción en su contra y resolver la cuestión financiera, que se estima que está a punto de llevar al país a la bancarrota total, luego de perder todo el acceso al crédito internacional.

Como hizo en 2005, el nuevo mandatario ya aclaró que tiene previsto ejercer como primer ministro solo de transición para acabar con la crisis económica, y en 2022 convocar elecciones anticipadas.