Redacción BLesUn reciente estudio publicado por los Centros para las Prevención y Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), advierte que los niños que aprenden de forma remota o en un entorno híbrido tienen más probabilidades de experimentar un desmejoramiento de su salud emocional, mental y física, provocado por una vida más sedentaria, menos tiempo compartido con sus pares y menos tiempo de estar al aire libre. Los padres de estos alumnos también pueden reflejar un desmejoramiento generalizado de su salud.  

En marzo de 2020, en un intento de reducir los contagios por el virus PCCh, se observaron en todo el país cierres generalizados de instituciones escolares, cambios a modelos educativos virtuales e interrupciones en las experiencias educativas de los niños en edad escolar.

Los cambios en los modos de instrucción habituales, han expuesto a factores psicosociales  estresantes para los niños y los padres, aumentando como consecuencia los riesgos para su salud mental y bienestar, al mismo tiempo que se exacerbaron las disparidades educativas y patologías preexistentes. 

Los hallazgos publicados por los CDC sugieren que el aprendizaje virtual “podría presentar más riesgos que la instrucción en persona en relación con la salud mental y emocional del niño y de los padres”, y añadieron que los niños “podrían necesitar apoyo adicional para mitigar los efectos de la pandemia”.

Si bien algunos estados han realizado grandes esfuerzos para que los niños regresen al aula lo más rápido posible, otros no han tenido la voluntad política de que eso sucediera y utilizando discursos destinados a difundir el pánico por el virus o manipulados por sindicatos de maestros irresponsables, intentaron convencer a su población de que lo mejor era permanecer con las escuelas cerradas incluso hasta el día de hoy.

El CDC encuestó a 1.290 padres o tutores legales de niños en edad escolar hasta los 12 años entre octubre y noviembre del 2020 y ahora revelaron los resultados. Entre los participantes, el 45,7% dijo que sus hijos recibieron instrucción virtual, el 30,9% en persona y el 23,4% de los niños estaban en un programa de enseñanza híbrido.

En general, casi la mitad (46,6%) de todos los padres informaron un aumento en los niveles de estrés, el 16,5% dijeron que estaban usando más drogas o alcohol para disipar el estrés y el 17,7% dijeron que tenían problemas para dormir, entre otros efectos nocivos.

Estos problemas detectados fueron mucho más fuertes en aquellos padres que sus hijos debieron realizar programas de aprendizaje virtual de tiempo completo o parcial, en relación con los padres que pudieron continuar enviando a sus hijos al colegio en formato presencial.

Le recomendamos:

Más de la mitad, el 54%, de los padres con niños atrapados en la escuela virtual dijeron que sufrían de una mayor angustia emocional, el 16,4% dijeron que consumían cada vez más drogas o alcohol y el 21,6% dijeron que tenían problemas para dormir por la noche.

Esos problemas fueron menos frecuentes entre los padres con hijos que asistían a la escuela en persona. Solo el 38,4% de esos padres dijeron que estaban más estresados, el 13,7% dijeron que estaban usando drogas o alcohol para hacer frente y el 12,9% dijeron que tenían problemas para dormir por la noche.

Paralelamente, en otro informe publicado por los CDC en noviembre, en comparación con 2019 la proporción de visitas relacionadas con la salud mental de niños de 5 a 11 años y de 12 a 17 años aumentó aproximadamente un 24% y un 31%, respectivamente”.

Del informe se desprende que los niños fueron fuertemente afectados por las políticas de confinamiento, encierro y suspensión de clases presenciales, aumentando considerablemente las patologías respecto a salud mental como depresión, insomnio, pensamientos suicidas, etc.

El funcionamiento del sistema educativo implica un importante aporte a la salud social y emocional de la sociedad en su conjunto. Por otro lado los padres pueden regresar tranquilos a sus ocupaciones laborales, lo cual también implica un impulso económico para el país. 

En este sentido pareciera que el virus PCCh debería ser la menor de nuestras preocupaciones cuando consideramos los efectos psicológicos y emocionales que estos cierres de escuelas y decisiones imprudentes tienen en nuestra sociedad: el aumento en el abuso infantil, el aumento en el consumo de drogas, las tasas de suicidio, solo por nombrar algunos. Nuestros hijos están sufriendo y no es sólo por culpa del virus, es por culpa de políticos, científicos y periodistas irresponsables que ponen sus intereses por delante de los problemas reales de la sociedad. 

Andrés Vacca – BLes.com