Redacción BLesTres trabajadoras de la salud publicaron videos y contaron sus historias tras haber sufrido convulsiones de cuerpo entero entre otros efectos adversos días después de haberse aplicado la vacuna contra el virus PCCh. A pesar de estar recibiendo tratamiento, los efectos adversos permanecen y debido a ello no pueden continuar con sus vidas normales, reportó Life Site News.

Shawn Skelton de Indiana, Angelia Gipson Desselle de Louisiana y Kristi Simmonds se presentaron en el programa de The Big Wire el 30 de abril de este año ya que las tres tuvieron síntomas similares, particularmente las tres tuvieron convulsiones de cuerpo entero siendo previamente mujeres completamente sanas que ahora no pueden trabajar más y necesitan ayuda de su familia para llevar una vida normal.

Shawn Skelton, una enfermera, dijo que su empleador la presionó para que se vacunara y finalmente lo hizo a principios de enero.

Shawn subió un video desgarrador el 14 de enero mostrando a todos cómo su cuerpo se mueve descontroladamente.

“No sabía qué más hacer que venir a Internet y mostrar a todo el mundo lo que mi cuerpo está sufriendo en todas las horas de mi día”, relata la enfermera en el video y agradece el apoyo de sus familiares y la gente que están rezando por ella.

“Digamos que no sé lo que le está pasando a mi cuerpo, ¿de acuerdo? El lunes yo era una persona muy funcional, cero problemas médicos, trabajaba todos los días. He sido una CNA (asistente de enfermería certificada) durante 25 años y amo a mis pacientes y amo mi trabajo”, explica Shawn.

“El 4 de enero recibí la vacuna COVID de Moderna. El martes tuve síntomas leves de gripe. Fui a trabajar. Dolor en el brazo y diarrea el martes, ya saben, síntomas normales de la gripe. El miércoles no me sentía bien, no pude ir a trabajar. Mi lengua comenzó a tener espasmos fuera de control”.

“El jueves por la mañana tenía convulsiones en todo el cuerpo. Cuando me enojo empeoran, pero en su mayor parte este es mi día típico. Incluso me tomé dos Valium y así es como mi cuerpo me controla”.

Censura y maldad de la gente en Facebook

Shawn dijo que la gente en Facebook, después que subiera su historia, no le creyeron e incluso la acusaron de que su historia era falsa y que antes de la vacuna ya tenía esa enfermedad. La misma red social marcó su video como ‘desinformación’.

“¿Y cómo te levantas un día y todo tu mundo está mal y al revés y nadie te ayuda? Está más allá de mí. No puedo darle sentido. Es cansador que tu cuerpo vaya constantemente así pero es lo que hay. No sé qué más hacer para demostrar que soy real”, dijo llorando la enfermera.

“Gracias por sus oraciones. No hay nada que me convenza de que esto no es de la vacuna Moderna”.

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Los médicos no quieren tratarla por los daños de las vacunas

Las últimas palabras de Shawn hacen referencia a la ordalía que tuvo y que está teniendo para encontrar médicos que la traten.

Durante la entrevista en el programa The Big Wire explicó que los médicos la pasaban de uno a otro, y la quisieron convencer de que era un ataque de pánico, estrés o un estado psicológico.

La historia de Angelia que maneja un centro de cirugía en Luisiana también es similar. Ella se inyectó la vacuna de Pfizer y su intención era proteger a sus padres ancianos.

“A las dos horas, empecé a tener un fuerte dolor de cabeza que sabía que era uno de los efectos secundarios, así que no le di mucha importancia”, dijo. “El jueves por la mañana me desperté y me sentí muy mareada, casi me desmayé. Me levanté de la cama y no podía sentir ni utilizar mi pierna izquierda”, dijo Angelia.

“Y el sábado por la mañana me levanté y no podía usar ninguna de mis piernas, y al final me vinieron las convulsiones de todo el cuerpo. Unas dos horas después, mi marido me llevó a urgencias y desde allí me trasladaron al hospital”, añadió. “Me han llevado literalmente de médico en médico… y aquí estoy hoy, todavía con los mismos problemas”.

“No tenía ni idea de lo que pasaba, pero cuando empezaron las convulsiones, supe que tenía que ser por la vacuna”, dijo. “Yo era una persona normal de cuarenta y cinco años, sana, que no tomaba ninguna medicación rutinaria a diario. Ni en un millón de años pensé que estaría así hoy”.

Las imágenes de las tres mujeres con convulsiones por haberse inyectado la vacuna son verdaderamente desgarradoras.

Sus historias comparten tres factores en común: los médicos no quieren tratarlas por los daños de las vacunas, sino por otras cosas. Sus historias han sido desacreditadas en las redes sociales y sus vidas ahora están arruinadas y las tres eran pro-vacuna antes de sufrir esta catastrófica reacción.

“No puedo ni imaginar las muertes de esta vacuna”, dijo Angelia. “¿Qué va a pasar con todo el mundo dentro de diez años? ¿Qué tipo de enfermedades autoinmunes o neurológicas van a aparecer porque nuestro ADN está siendo alterado?”, preguntó. “¿Y si un niño se contagia de esto? Esto va a afectar a su vida para siempre”.

 Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com