Desde el pasado mes de octubre, investigadores de la Nasa avistaron un asteroide que en cuya trayectoria se acercó a la tierra. El cuerpo rocoso que cuenta con características fuera de lo común, inquietó a los estudiosos del espacio por lo que quedó abierta la posibilidad de que podría ser una nave alienígena.

No obstante, un reciente estudio llevado a cabo por la universidad de Queens  Belfast (Irlanda del Norte) equipo que lidera a nivel internacional el estudio del asteroie, ha llegado a nuevas conclusiones, las cuales fueron publicadas en la revista Nature Astronmy.

En el informe publicado el pasado lunes se expone que el Oumuamua (primer mensajero en hawaiano) cuenta con una corteza especial como cubierta, que además de brindarle un color rojizo, es capáz de soportar temperaturas de más de 300°C, de ese modo su “capa aislante” le permite reflejar luz solar, debido a su prolongada exposición a “ rayos cósmicos.

Lo cual podría significar que dicha cubierta podría funcionar como un aislante térmico que protege un interior helado, propio de los cometas.

El asteroide se acercó a la tierra a una velocidad de 38 kilómetros por segundo en relación al sol.

En cuanto a su procedencia, aún configura una intriga para los investigadores, aunque se cree que su formación estuvo relacionada a cuerpos gigantes y gaseosos, alejado de su estrella.

De acuerdo con el medio El Tiempo;  Michele Benister, investigadora asociada a la universidad, declaró a la revista Nature Astronomy: “Es fascinante que el primer objeto interestelar descubierto se parezca tanto a un pequeño mundo de nuestro propio sistema. Eso sugiere que la formación de nuestros planetas y asteroides tiene mucho en común con otros sistemas entorno a otras estrellas”.

Breakthrough Listen, integrado por un equipo de investigadores dentro del que participa Stephen Hawking, se encargó de buscar señales electromagnéticas provenientes del asteroide con el fin encontrar señales de vida extraterrestre, no obstante los resultados no son positivos.

Debido a su forma alargada y a su tono rojizo, algo poco común en asteroides, los científicos decidieron observarlo para despejar cualquier duda a cerca de un posible origen artificial.