Famosos, grandes marcas y hasta un equipo de baloncesto han sido boicoteados por ir contra los principios del comunismo chino, el cual podría avecinar una segunda Revolución Cultural como lo hizo el maoísmo desde 1966

La cultura de la cancelación es una tendencia cada vez más común en países de occidente, sobre todo en Estados Unidos. Excusadas en «desigualdades, prejuicios o injusticias» empresas y grandes marcas han desaparecido productos, personajes de ficción y actores del ojo público enmarcadas en esta onda «woke». Pero más allá, del otro lado del mundo, hay un régimen que la convirtió en política de Estado contra cualquiera que viole sus principios fundamentalistas.

No hay que pensar mucho para saber que se trata de China. Consolidada como una de las primeras economías del mundo, ahora el Partido Comunista de China (PCCh) apunta a la industria del entretenimiento y sus integrantes por «contaminar gravemente la atmósfera social». El PCCh quiere detener lo que a su juicio es un aumento en la cultura de celebridades malsana, pero detrás está el verdadero motivo: instaurar aún más el «pensamiento de Xi Jinping».

A todo esto se suma a la famosa prohibición de recortar el uso de videojuegos, censurar canciones en karaokes, eliminar programas infantiles «violentos» o instalarse en la educación familiar, con una ley que podría obligar a los padres a «enseñar a los menores a amar al partido, la nación, la gente y al socialismo».

En conjunto, estos movimientos representan un cambio en el contrato social que existía bajo los dos predecesores inmediatos de Xi, apuntó recientemente The Wall Street Journal. Bajo ese acuerdo, el partido había ampliado las libertades personales «a cambio de la aquiescencia al monopolio político del partido». Pero todo quedó atrás.

¿Segunda Revolución Cultural?

Los primeros atisbos de la cultura de la cancelación china datan de 1966 cuando Mao Zedong inició la Revolución Cultural. Quería eliminar cualquier ápice de capitalismo e individualismo. Algunos medios han asomado la posibilidad de que otra revolución esté en marcha bajo el mando de Xi Jinping.

Por su puesto que hay diferencias. La tecnología no estaba disponible en aquella época. Sin embargo, el veto fue total. El maoísmo buscaba renovar su poder luego de la gran hambruna que azotó al país y dejó unos 30 millones de muertos.

«La Revolución se caracterizó por la represión, así como por una severa educación a los intelectuales chinos, considerados como burgueses privilegiados que daban prioridad a sus objetivos particulares por encima de los intereses del partido», cita un análisis en línea del Programa de Estudios sobre Asia y África de la Universidad Nacional de México.

Viendo los casos actuales, vale remitirse a una columna del diario El País. Esta asegura que “la China de Xi Jinping ha comenzado a arremeter contra los supermillonarios y los sectores que considera demasiado poderosos, en nombre de la una supuesta prosperidad común”.

Lista de famosos censurados

Zhao Wei fue eliminada del internet chino en agosto. Es una estrella china de cine y televisión de 45 años, con premios, discos de su faceta como cantante, y un imperio millonario por inversiones en empresas de tecnología y entretenimiento. Según otro reportaje del medio estadounidense, cualquiera que busque su película «So Young», en el equivalente de Wikipedia, no podrá saber que ella es la directora. El campo ahora dice «——».

Weibo borró su página de fans y la Administración del Ciberespacio de China —ente regulador— no dice nada al respecto. Además de invertir en Alibaba, también compró acciones en uno de los fondos de Yunfeng Capital, respaldado por Ma. A mediados de septiembre circularon fotos de ella en su ciudad natal Wuhu en el este de China, pero no fue posible confirmar su veracidad. A continuación, otros casos conocidos dentro de esta cultura de la cancelación:

  • Alrededor de 20 marcas abandonaron al actor Zhang Zhehan y el gobierno lo criticó en uno de sus principales tabloides por tomarse fotos en 2018 en el santuario de Yasukuni, en Japón que conmemora a los caídos en la Segunda Guerra Mundial. Un capítulo amargo para los chinos por la invasión japonesa de Manchuria desde 1931 hasta el término de la guerra en 1945.
  • La actriz Zheng Shuang fue silenciada de las redes sociales. Tuvo que pagar 46 millones de dólares de multa por «evasión de impuestos». La Administración Nacional de Radio y Televisión de China no permite que ninguna celebridad cobre más del 40 % de la producción para la cual trabaje. Esta y otras medias son para «disminuir la desigualdad» en el país.
  • Chloé Zhao, una galardonada directora china-estadounidense fue boicoteada en las redes del país asiático por haber declarado en 2013 que China es «un lugar donde hay mentiras por todas partes». Como castigo, la fecha de estreno de su largometraje (23 de abril pasado) fue eliminada de las principales páginas web de películas. Etiquetas de su película como #Nomadland y #NomadlandFechaDeEstreno quedaron bloqueadas en Weibo.

H&M, Nike y otros «enemigos» de China

La marca sueca de ropa H&M y Nike fueron boicoteadas en marzo por criticar el uso de algodón de la región de Xinjiang. Lugar de abusos de derechos humanos cometidos hacia la minoría musulmana uigur. Plataformas de comercio electrónico en China dejaron de mostrar a H&M. Mientras, la Liga de la Juventud Comunista, sección juvenil PCCh, comenzó a atacarla en Weibo.

En 2019 Daryl Morey, entonces gerente general de los Houston Rockets (equipo de la NBA de EE.UU.) tuiteó «Lucha por la libertad, apoya a Hong Kong». En esa época los hongkoneses protestaban a favor de la libertad y contra un proyecto de ley para extraditar a presuntos delincuentes a China. La CBA (China Basketball Association) rompió relaciones con la NBA y marcas de ese país eliminaron sus patrocinios. Tencent dejó de retransmitir los partidos. El Boston Celtics también fue censurado recientemente porque uno de sus jugadores dijo en redes sociales que Xi Jinping es un “dictador brutal” por la represión en el Tíbet.

Mark Green, miembro republicano de la Cámara de Representantes de EE. UU. hace un competente análisis sobre la cultura de la cancelación en China y las similitudes con EE. UU., a propósito del sistema de crédito social, otra idea del comunismo de Xi Jinping para coaccionar ciudadanos:

 

«Exigir la sumisión total a un punto de vista ortodoxo no es libertad, ni la conformidad es la verdadera unidad. La intolerancia a las ideas opuestas solo conducirá al resentimiento, no al acuerdo».

Oriana Rivas – Panampost.com

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