El Partido Liberal de Canadá completa su giro hacia la izquierda y buscará aprobar medidas extremistas sobre el mercado inmobiliario.

El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, anunció sus propuestas para el mercado inmobiliario en medio de la campaña electoral para las elecciones legislativas de mediados de septiembre, donde prometió impulsar medidas extremistas de izquierda, completando el viraje ideológico del mal llamado Partido Liberal canadiense.

Por un lado, Trudeau prometió prohibir la inversión extranjera en nuevas propiedades en Canadá por un plazo de dos años. En otras palabras, los liberales canadienses buscan bloquear completamente la nueva inversión extranjera en bienes inmuebles, una medida típica de países subdesarrollados y que no tiene nada que envidiarle al libreto de propaganda kirchnerista en Argentina.

No conforme con esto, Trudeau prometió introducir, además, un nuevo impuesto para viviendas desocupadas que sean propiedad de extranjeros o fondos de inversión internacionales. El Partido Liberal de Canadá ya había aprobado un impuesto sobre las propiedades ociosas, el cual entrará en vigencia a partir de 2022, por lo que de ganar Trudeau en las próximas elecciones, se acumularán ambos tributos sobre la misma base imponible el año que viene.

Con estas medidas que atrasan, el Primer Ministro pretende bajar el precio del alquiler, y así captar el voto joven que busca alquilar por primera vez, mediante una intensa intervención estatal en los mercados.

Sin embargo, las medidas poco ortodoxas de Justin Trudeau tienen un escaso margen de viabilidad en la práctica, y a pesar de sonar muy lindas para el electorado canadiense, que tiene poca experiencia con este tipo de políticas socialistas, generará una brutal distorsión de precios y no cumplirá con su objetivo.

Los impuestos para la vivienda ociosa fueron ampliamente estudiados a lo largo de la literatura económica moderna, y los pésimos resultados empíricos de este tipo de medidas a lo largo del mundo fueron contundentes.

Desde el punto de vista de los alquileres, un impuesto para cada vivienda ociosa es contraproducente. Genera incentivos para la venta de las propiedades y no para su alquiler. En consecuencia, la estrangulación de la oferta de viviendas en alquiler supondría una traba más para los jóvenes que buscan insertarse en el mercado y acceder a una vivienda por primera vez, porque implica precios de equilibrio mucho más elevados que antes.

Por su parte, el bloqueo para la inversión extranjera en viviendas también produce efectos negativos sobre el mercado, esta vez también involucrando a la construcción. Los liberales canadienses culpan a las inversiones extranjeras por la volatilidad de precios entre 2001 y 2008, pero lo cierto es que esto simplemente obedece a un efecto secundario de la política monetaria en aquel período sobre los precios inmobiliarios.

Por el contrario, el bloqueo sobre la inversión internacional produce un fuerte desincentivo para la construcción de nuevas propiedades, por lo que el resultado a largo plazo para los propios canadienses tampoco promete ser positivo conforme sigue creciendo la demanda y la oferta tiende a estancarse o incluso reducirse con el paso del tiempo.

Fuente: Derechadiario.com.ar