Redacción BLesAutoridades de la ciudad de Edmonton, Canadá enviaron alrededor de 200 policías, 40 vehículos y un helicóptero para prevenir que la gente ingrese a la iglesia GraceLife según los videos subidos a las redes por los manifestantes en el lugar.

Según The PostMillennial, todo comenzó el mes pasado cuando arrestaron al pastor James Coates por desafiar las restricciones del gobierno por la pandemia y abrir la iglesia para dar sus habituales misas.

Coates fue encarcelado durante semanas por un ‘crimen’ que organizaciones civiles de derecho afirman no era punible con prisión.

Sin temor a las represalias, el pastor reabrió su iglesia para dar la misa de Pascuas, a lo que las autoridades respondieron enviando a la policía y un grupo de seguridad privada para colocar un cerco alrededor de las premisas y bloquear los accesos al lugar.

El hecho fue noticia en varios medios y el pasado 11 de abril canadienses de varias ciudades se organizaron para manifestarse contra las medidas orwellianas de las autoridades de Alberta.

Diversos videos muestran a cientos de personas manifestando a favor de la libertad de que la gente pueda asistir a la iglesia e incluso quitando el cerco colocado por la policía. Se puede oír a la multitud cantando y coreando “Sólo los tiranos temen al señor” y “Escucha Gestapo, somos un país libre”.

En este video se ve a los manifestantes en Edmonton quitando el cerco de la iglesia.

En un momento dado, descendieron varias decenas de policías en vehículos, colocaron el cerco de nuevo con la ayuda de lo que aparentemente eran personas que estaban ahí haciendo una contra protesta.

En el video se ve a la gente que fue a ayudar a la policía a colocar el cerco nuevamente.

Un usuario de Twitter, Real Canuck News, publicó un video del momento en que llega la policía.

En la descripción del momento, la persona que filma explica que hay alrededor de 200 policías, 40 vehículos y hasta un helicóptero “solo por una iglesia” se lo escucha decir.

Los policías están armados, con máscaras antigases, y el manifestante se da cuenta de que están listos para reprimir la protesta con gases lacrimógenos si es necesario.

Las autoridades alegan que las medidas fueron tomadas ‘por la seguridad de la gente’ y que la iglesia estaba violando las restricciones impuestas por el director médico de salud de Alberta.

La pandemia, excusa para los gobiernos autoritarios

Un caso similar ocurrió en California, otro estado gobernado por demócratas, amantes del autoritarismo y de controlar la vida de los demás.

El 11 de abril, según Fox News, las autoridades de la ciudad Burbank, California, colocaron un cerco alrededor del Tinhorn Flats Saloon & Grill debido a que su dueño desafió reiteradamente las restricciones sanitarias y su historia es una de resistencia pacífica digna de ser contada.

Un reporte de Gateway Pundit, explica que inicialmente las autoridades de Burbank decidieron cortarle el suministro de electricidad al bar y suspender su habilitación comercial, al ver que se mantenía abierto a pesar de las órdenes de cerrar.

Eso no fue suficiente para desalentar al dueño, Lucas Lepejian, quien trajo su propio grupo electrógeno para continuar atendiendo a sus clientes en la vereda.

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Las autoridades arrestaron a Lucas y sellaron su local con cinta roja, cadenas y candados. Lucas fue liberado, cortó las cadenas y reabrió.

Nuevamente fue arrestado, y esta vez las autoridades colocaron placas de madera en las puertas. Lucas pagó la fianza, cortó las placas de madera y reabrió nuevamente.

Esto se repitió una vez más, con bolsas de arena, las cuales el dueño quitó y fue arrestado de nuevo. Ahora la policía cercó el local con rejas.

El padre de Lucas, Baret Lepejian, dijo a los medios: “Muéstrame una sola prueba de que estoy poniendo en peligro al público. Esto nunca ha sido sobre la seguridad o el público. Nunca se ha tratado de eso. Todo esto es sobre el miedo y el control”.

A pesar de que las medidas tomadas para prevenir los contagios, los encierros, el distanciamiento social y el uso de mascarillas, no han demostrado ser efectivas, los gobiernos alrededor del mundo, singularmente gobiernos de izquierda, parecen haberse engolosinado con la idea de poder decidir qué puede hacer la gente y que no puede hacer.

Pero el falso argumento de hacerlo por “la seguridad de la gente” se desploma cuando terminan favoreciendo aquellas actividades que ellos consideran más importantes, como las protestas de Black Lives Matter, y restringiendo aquellas no son de su agrado, como el caso de los creyentes, quienes especialmente ponen su fe en Dios para atravesar esta tragedia y no en los gobiernos.

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com