Durante la cumbre del clima COP26, Biden estuvo dormido de a ratos durante un discurso de apertura del evento. Es un nuevo episodio que se suma a una lista de silencios incómodos, confusiones, lagunas mentales y tropiezos.

El apodo «Sleppy Joe» que usa el expresidente republicano Donad Trump para referirse a Joe Biden resultó ser acertado. El actual mandatario estadounidense tomó siestas cortas durante la cumbre del clima COP26 que tuvo lugar en Glasgow, Escocia. En la imágenes se ve como el mandatario se quedaba dormido de a ratos, mientras un activista de derechos humanos llamado Eddie Ndopu hablaba sobre el impacto del clima en personas discapacitadas.

 

Un asistente se apresuraba a despertarlo pero segundo después Biden, de 78 años, volvía a caer dormido. Este episodio se suma a la lista de percances del demócrata, que van desde lagunas mentales frente a la prensa hasta la famosa caída subiendo al avión presidencial. La preocupación que despiertan estos momentos es totalmente válida. Se trata del presidente de una de las mayores potencias mundiales.

No hace falta decir que el mandatario nuevamente se convirtió en la comidilla de internet. «Dulces sueños, señor presidente», tuiteó el congresista Ralph Norman. Otros hicieron una oportuna analogía con el término «woke» (despierto), usado dentro de la ola progresista que lucha por una supuesta igual social, la cual parece beneficiar más a marcas y a dirigentes de grupos activistas que a la misma ciudadanía. «Joe Biden… Despierta», escribió el  analista político, Stephen Miller.

Vergonzoso momento con la prensa

Si el video de cómo Biden se quedó dormido resultó incómodo de ver, a esto hay que sumarle el escarnio recibido días antes en Roma, cuando dio una rueda de prensa tras finalizar la cumbre del G20, donde las naciones económicamente más desarrolladas del mundo se reúnen para las conversaciones anuales.

«Y ahora estoy feliz de responder algunas preguntas. Me dijeron que debería comenzar con Associated Press, Zeke Miller», dijo Biden al iniciar la ronda de preguntas filmada por Daily Mail. Las críticas vienen por las sospechas de que el demócrata ni siquiera maneja sus interacciones con la prensa.

Lo mismo pasó en junio cuando se reunió con Vladimir Putin en Ginebra para calmar las relaciones visiblemente tensas. «Atenderé sus preguntas y, como de costumbre, amigos, me dieron una lista de las personas a las que voy a llamar», comentó en aquella oportunidad.

En agosto, luego de la toma de los talibanes de Afganistán a raíz de la desordenada retirada estadounidense, Biden dio paso a las preguntas. «Me dieron una lista aquí. La primera persona a la que me ordenaron llamar fue Kelly O’Donnell de NBC». Por lo tanto, es necesario cuestionar hasta dónde el presidente es controlado por su equipo.

Donación de 3000 millones de dólares

Mientras estuvo despierto, Biden anunció una financiación por 3000 millones de dólares para que algunos países se adapten al incremento del nivel del mar, a las sequías y otras consecuencias del calentamiento global, informó Europa Press. El monto podría salir de los 11400 millones de dólares que  prometió para la financiación climática anual en 2024. Sin embargo, esto aún está pendiente de la aprobación anual del Congreso; instancia que está evaluando un enorme paquete de gastos que podría aumentar el déficit fiscal.

Adicionalmente, la efectividad de este tipo de instancias y organismos está en entredicho, sobre todo desde 2017, cuando Trump anunció la salida formal de Estados Unidos del Acuerdo de París, debido al daño que causaba en la economía estadounidense.

Por otro lado, países integrantes del acuerdo ni siquiera se esfuerzan por cumplir con los límites de emisión de gases contaminantes. China es el mejor ejemplo, al emitir el 30,7 % de dióxido de carbono en todo el mundo, es el primero en la lista. Según Pekín, alcanzarán la neutralidad de carbono en 2060. No obstante, esta nación sigue usando minas de carbón y proyectando construir 700 más para 2027.

Oriana Rivas – Panampost.com

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