Biden aseguró que Francisco le autoriza comulgar y que lo llamó “buen católico”. Irónicamente, el demócrata, desde su ascenso al poder, ha emprendido una campaña activa para destruir el legado de su predecesor, Donald Trump, el presidente más provida en la historia de Estados Unidos.

La reunión entre el papa Francisco y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, mantuvo al mundo con los pelos de punta, ante la expectativa sobre su posible excomunión, por ser una de las medidas que la Iglesia Católica toma para todo aquel que promueve el aborto, como es el caso del demócrata.

Y es que ha sido público y notorio cómo Biden ha emprendido una campaña activa para destruir el legado de su predecesor, Donald Trump, el presidente más provida en la historia de Estados Unidos. No solo revocó el acuerdo de la ciudad de México, que prohibía financiar abortos en países del tercer mundo, también deshizo la enmienda Hyde que habilita el uso de fondos federales para abortos.

Esto último fue ampliamente repudiado por el Consejo de Obispos, dado que obliga a todos los ciudadanos, aunque estén en desacuerdo, a pagar por llevar a cabo la interrupción del embarazo. «La Administración se equivoca al permitir que los dólares de los contribuyentes financien a los proveedores de servicios de aborto», sentenció el arzobispo Joseph Naumann.

El Derecho Canónico es claro: «Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae».

Ante la promoción abierta del aborto y la imposición sobre quienes están en contra, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos votó por mayoría para negar la recepción de la Sagrada Comunión por parte de políticos, como el presidente Biden, que alegan ser católicos pero se oponen a la Iglesia Católica en asuntos morales graves como el aborto.

Frente a esto, los arzobispos de EE.UU. convinieron que Biden está bajo el control de extremistas del aborto. «Deje de financiar abortos con el dinero de nuestros impuestos… o deje de decir que es católico», declaró el Obispo Strickland.

Biden y Francisco no hablaron sobre el aborto

Dadas las medidas de control contra el coronavirus no hubo prensa presente en el encuentro del Sumo Pontífice con el demócrata. Sin embargo, al salir de la reunión, Biden dijo a los periodistas que Francisco lo había llamado un «buen católico». Asimismo, recalcó que el papa le indicó que él debería seguir recibiendo la comunión.

A su vez, el presidente estadounidense aclaró que no se abordó el tema del aborto. «No, no fue así. Acabamos de hablar sobre el hecho de que estaba feliz de que yo fuera un buen católico y que debería seguir recibiendo la comunión», informó el mandatario, de acuerdo Reuters.

No hay registro escrito ni audiovisual del supuesto aval de Francisco a Biden sobre su postura pro aborto. El único testimonio surge cuando los periodistas le preguntaron a Biden si Francisco le había dicho durante su audiencia privada de 75 minutos si debía seguir recibiendo la comunión, Biden respondió: «Sí».

Cuando se le pidió que confirmara los comentarios de Biden, Matteo Bruni, el portavoz del Vaticano, dijo que la Santa Sede limitó sus comentarios al comunicado de prensa sobre los temas discutidos durante la reunión y agregó: «Es una conversación privada».

De modo que no se trató de un gesto político, como lo ha proyectado la prensa progresista que ataca a la Iglesia todo el año, salvo cuando puede instrumentalizarla a su favor. Aunque claro, la reunión sigue siendo fruto de indignación, dado que Biden alega ser católico y paralelamente pone en marcha políticas no solo opuestas sino en contra de la Doctrina de la Iglesia.

El Partido Demócrata incluye el aborto en su agenda ambientalista

Lo que genera más consternación, sobre todo para los católicos, es que Francisco no se ha pronunciado respecto a Biden, en cambio sí contra el cambio climático. Y no es casual, pues desde el Partido Demócrata, el precandidato presidencial Bernie Sanders, anunció que para combatir el cambio climático iba(n) a revocar el acuerdo de la Ciudad de México.

O sea, para reducir el impacto ambiental habría que reducir la población mundial y no al azar sino en los países en vías de desarrollo. Es decir, no apuntar a reducir la pobreza sino a los pobres. Lo cual es nuevamente antagónico a la fe que llama a ser fructíferos y multiplicarse, lo opuesto a matar a los pobres y controlar los índices poblacionales; privilegiando que nazcan los ricos.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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