Redacción BLesAl poco tiempo de su -cuanto menos- cuestionada derrota, Donald Trump anunció su intención de volver a la Casa Blanca, y muchos especularon que lo haría con un partido político propio.

Tenía toda la lógica del mundo: la plataforma política que había dado la victoria al líder del movimiento MAGA en 2016 tenía poco que ver con lo que los republicanos del establishment llevan décadas representando.

De hecho, Trump encontró en el seno del partido una feroz oposición, la del movimiento ‘nevertrumpers’.

Estos políticos representaban al Partido Republicano clásico, que hace lobby por las grandes corporaciones, es compinche del Partido Comunista chino y está subordinado a la élite globalista.

Pero todo parece haber cambiado: si el Partido Republicano no es ya America First, está a punto de serlo. 

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