La intensificación de los controles cuantitativos sobre importaciones y el alza de precios pusieron un freno al rebote económico. La economía permanece estancada desde noviembre del año pasado, y el nivel de actividad sigue por debajo de febrero de 2020.

El gobierno de Alberto Fernández sigue sin encontrar un rumbo económico, al mismo tiempo en que fracasa la estrategia sanitaria y se reanudan las medidas más extremistas de encierro. 

La recuperación prometida por el Presidente no aparece por ningún lado. La economía cayó casi un 1% en el pasado mes de febrero, y volvió a retroceder un 0,2% en marzo

El “rebote estadístico” que surge de la comparación contra 2020 no se sintió en el clima social del país, pues la actividad económica cayó un 0,4% desde diciembre del año pasado.

A diferencia de lo que ocurrió en otros países del mundo, como Estados Unidos o Brasil, en Argentina el nivel de actividad económica mensual no logró volver a alcanzar el nivel de febrero de 2020, el último mes antes del impacto por la pandemia.

La desaceleración en el nivel de actividad se produjo en sintonía con un aumento en la inflación mensual. La caída de la demanda de dinero y la falta de ajustes sobre la oferta monetaria impactaron profundamente en el nivel de precios.   

Inflación mensual y nivel de actividad económica (EMAE) entre 2019 y 2021.

El “efecto cuarentena” sobre la inflación se fue agotando progresivamente a lo largo de la segunda mitad del 2020. La inflación mensual pasó del 1,9% en julio del año pasado a 4,8% en marzo de este año, el dato más alto registrado en la gestión de Fernández. 

En el mes de abril el alza inflacionaria siguió la misma tendencia y se situó en el 4,1%, marcando un nivel de inflación anualizada del 46,3%, después de haber cerrado el año 2020 en el 36,1%. Las metas de Martín Guzmán parecen cada vez más alejadas de la realidad

Aunque el Ministro de Economía había asegurado que la relativa tranquilidad cambiaria llevaría a un escenario de “tranquilidad de precios”, los datos de inflación mensuales no se ajustaron a sus predicciones

El nivel de inflación medido como el promedio móvil de tres meses anualizado alcanzó el 63,4% en abril de este año, lo que representa un alza de 40 puntos porcentuales con respecto a junio de 2020

Las nuevas medidas de aislamiento supondrán un efecto expansivo y artificial sobre el nivel de demanda monetaria, y el propio Banco Central afirmó que el aislamiento tendrá un impacto positivo sobre la inflación. Sin embargo, el efecto sobre el nivel de actividad y ocupación se tornará nocivo

Las medidas dispuestas por el Presidente podrían terminar de abortar el rebote de la actividad económica, con un costo social proporcional en materia de pobreza e indigencia. 

Según las estadísticas del INDEC el año 2020 terminó con un nivel de pobreza en torno al 45,3% de la población, la cifra más alta de los últimos años y similar a la registrada en 2001 usando una metodología comparable. 

Fernández reiteró en múltiples oportunidades que estaba dispuesto a tolerar hasta 10 puntos porcentuales adicionales en la tasa de pobreza a cambio de poder aminorar el impacto de la pandemia. 

La pobreza pasó del 35,4% en el segundo semestre de 2019 al 45,3% en el mismo período de 2020, pero Argentina cosechó pésimos resultados en materia de gestión sanitaria e infectados por millón de habitantes. 

El Gobierno incurrió en un costo social similar al que se había propuesto pero fracasó groseramente en sus metas sanitarias, y el costo no se vio compensado por ningún beneficio superlativo en términos de contagios y equipamiento del sistema de salud. Argentina fue y es descripta como uno de los peores ejemplos a seguir para la gestión de la pandemia.