El diario The Asahi Shimbun de Japón, asevera que Corea del Norte ha iniciado pruebas de misiles balísticos transcontinentales cargados con la bacteria estafilococo (Staphylococcus aureus), generadora de la infección de la piel conocida como ántrax, la cual produce dolorosa supuración cutánea profunda.

El citado diario alude a una fuente originaria de Corea del Sur, según la cual se han sometido los gérmenes a pruebas de resistencia a temperaturas, de alrededor de 7.000 grados Celsius, que habrían de soportar para continuar siendo perjudiciales después de la ignición de los Misiles Balísticos Intercontinentales que las transportarían.

Informes de inteligencia habrían confirmado éxitos previos del ejército norcoreano en pruebas similares.

En prevención de la contaminación contra el ántrax y la viruela, que pudiera provenir de Corea del Norte, las tropas norteamericanas estacionadas en Corea del Sur fueron protegidas mediante la inoculación de vacunas preventivas. Tales medidas sanitarias se estarían tomando desde el año 2004, de acuerdo con la información suministrada por un ex funcionario del gobierno de Estados Unidos.

Ya desde el año 2011 los gobiernos de Corea del Sur y de Estados Unidos han desarrollado acciones conjuntas orientadas a contrarrestar los perjudiciales efectos que puedan acarrear los posibles ataques con armas biológicas impulsados bajo órdenes de Pyongyang.

Desde Seúl, la capital Surcoreana, la misma fuente, no identificada, concluiría que el ejército Norcoreano se habría visto obligado a desarrollar tal recurso bélico dado que la potencia de los Misiles Balísticos Intercontinentales creados hasta el momento no han logrado cubrir con su nefasto alcance la totalidad del territorio norteamericano.