Según la Fiscalía del Distrito de Manhattan, Muhammad Aziz y Khalil Islam no obtuvieron la justicia que merecían en el caso.

Este jueves absolvieron a dos condenados por el asesinato del activista afroestadounidense casi 6 décadas después. Malcolm X tenía 39 años cuando fue asesinado en Nueva York en 1965 cuando se encontraba en un salón de baile con su familia.

Según la Fiscalía del Distrito de Manhattan, Muhammad Aziz y Khalil Islam no obtuvieron la justicia que merecían en el caso.

El fiscal Cyrus Vance Jr. reveló que el FBI y la policía ocultaron pruebas que, de haber sido tenidas en cuenta, habrían facilitado la absolución de los hombres.

La Corte Suprema estatal dijo a su vez que una nueva investigación halló “pruebas significativas que no se conocían en el momento del juicio” y que probablemente hubieran dado lugar a la absolución de los hombres.

Solo uno de los tres detenidos y condenados por la muerte de Malcolm X fue capturado en el propio Audubon Hall. Fue Mujahid Abdul Halim, también perteneciente a la Nación del Islam, y que entonces tenía el nombre de Talmadge Hayer. Aziz fue detenido cinco días después e Islam diez días después del asesinato.

Diez testigos aseguraron haber visto a Aziz o a Islam o a ambos. Pero sus testimonios estuvieron llenos de contradicciones y nunca hubo pruebas físicas que les conectaran con el asesinato. Hubo testigos que dieron descripciones que no correspondían, por ejemplo, con Islam, al que se acusó de ser el autor del disparo fatal, ejecutado por el primer hombre que se acercó a donde estaba Malcolm X y que descargó una escopeta recortada.

Tampoco se dio importancia a la insistencia de Halim, que sí confesó ser autor del asesinato, de que tanto Aziz como Islam no habían participado en él. Lo dijo durante el juicio y durante los años que estuvo en la cárcel. Eso sí, no confesó quiénes fueron los otros dos autores.

Lo más grave de la investigación es que nunca se siguió la pista de otro miembro de la Nación del Islam que sí encajaba en esa descripción. Se trataba de William Bradley, que después se cambió el nombre a Al-Mustafa Shabazz. Él era miembro de la misma mezquita en Newark (Nueva Jersey) a la que acudía Halim, mientras que Islam y Aziz pertenecían a otra en Harlem.

Una coartada ignorada

La nueva investigación incluso dio con un testigo que reafirma la coartada que tenía Aziz: esta persona, que sigue viva, estaba actuando como recepcionista en la mezquita de Harlem y recibió una llamada de Aziz el mismo día de la muerte de Malcolm X. Colgó y le devolvió la llamada a su casa y fue Aziz quien respondió al teléfono.

Según Vance, los errores abundantes en la investigación del crimen no pueden ser subsanados. «Lo único que podemos hacer es reconocer, el error, la severidad del error», ha dicho. «Esto señala a la realidad de que las fuerzas de seguridad muchas veces han fallado a la hora de cumplir con sus responsabilidades».

Aziz, que ahora tiene 83 años, recibirá este jueves la reivindicación de lo que defiende desde aquella mañana de febrero de 1965, uno de los días negros del movimiento de derechos civiles de los negros: que él no fue.

Patricia Chung – Miamidiario.com

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