Redacción BLesUn programa de noticias de investigación italiano acusó esta semana al Tesoro del Vaticano de invertir 20 millones de euros (alrededor de 24 millones de dólares) en compañías farmacéuticas involucradas en la fabricación masiva de la polémica “píldora del día después”.

El programa Report, transmitido por el canal Rai 3, entrevistó al exauditor general del Vaticano, Libero Milone, quien aseguró que durante su trabajo en el Vaticano alertó a los superiores sobre el carácter “arriesgado” de las inversiones que se estaban realizando en la industria farmacéutica con el dinero de los fieles. 

Milone fue el primer auditor general del Vaticano, designado en 2015 por el Papa Francisco, durante su conversación con el periodista, también le dijo que consideraba las inversiones un riesgo “porque no se corresponden con la doctrina social de la Iglesia”. 

En resumidas cuentas, la advertencia del exauditor referían al elevado riesgo económico que implican las inversiones que se estaban realizando en la industria farmacéutica, pero también advirtió que ese tipo de industria atenta contra los valores tradicionales de la Iglesia Católica. Por lo cual desaconsejó y condenó ese tipo de inversión. 

El informe afirmó que Milone alertó a APSA y otros superiores del Vaticano sobre la mala inversión y las acciones de Novartis fueron vendidas.

Pero luego de estos sucesos, él y su adjunto, Ferruccio Pannicco, fueron obligados a renunciar por el arzobispo Angelo Becciu, entonces sustituto de la Secretaría de Estado, quien los habría acusado infundadamente de espionaje.

Acorde a lo reportado por el programa Report, en 2016, APSA, que funciona como el departamento de Tesorería de la Santa Sede, quien se encarga de administrar el total del patrimonio y la nómina de gastos operativos de la Ciudad del Vaticano, habría invertido 20 millones de euros en dos compañías farmacéuticas suizas. 

Una de las cuales, Novartis, es conocida por producir y vender masivamente la “píldora del día después” a través de su subsidiaria Sandoz, asegura el informe.

 

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La “píldora del día después” es un anticonceptivo de emergencia que se toma luego de la actividad sexual con el fin de evitar un posible embarazo. Pero el uso de la píldora ha sido condenado por la Iglesia Católica y agrupaciones conservadoras provida, porque la droga también puede actuar como un abortivo químico, en los casos en que el óvulo de la mujer ya haya sido fertilizado por el esperma y esté implantado en el útero cuando se toma el medicamento.

Ya en el año 2000 la Academia Pontificia para la Vida, emitió una declaración condenando el aumento en el uso de anticonceptivos: “Está claro que la acción ‘antiimplantación’ probada de la píldora del día después no es otra cosa que un aborto inducido químicamente. No es intelectualmente coherente ni científicamente justificable decir que no estamos tratando con lo mismo”. Reportó el portal cristiano ChurchMilitant.

El corresponsal de Church Militant en Roma, Jules Gomes, afirma que si bien luego del escándalo las acciones de Novartis fueron vendidas, el Vaticano continúa negociando con compañías controvertidas. “El Vaticano ahora, se está metiendo en la cama con compañías como Pfizer y Moderna por la vacuna COVID-19″, advirtió Gomes.

Gomes también mencionó que los controvertidos medicamentos de terapia genética y no probados, o las llamadas vacunas COVID, violan la enseñanza de la Iglesia sobre el uso de bebés abortados en el desarrollo de medicamentos.

Andrés Vacca – BLes.com