Es uno de los nombres claves de la historia, pero algunos aspectos de la vida previa a la llegada al poder de Adolf Hitler no son tan conocidos por el gran público.

Algunos de esos detalles se conocen gracias a testimonios como el de August Kubizek, un amigo de la infancia del que llegaría a ser führer, recoge ABC.

Kubizek escribió un libro titulado El joven Hitler que conocí, y nació poco antes que Huitler. Se conocieron en 1904 en Linz, Austria. Ambos eran de origen modesto y entablaron una amistad que duró cuatro años.

En un libro publicado este año, Tercer Reich (Crítica), Thomas Childers revela que August conoció a un Hitler solitario y marginado, con un solo amigo (el propio Kubizek), sin interés en las chicas o el sexo, reacio al contacto físico y limitado como estudiante.

Hitler sobrevivía en Viena con pocos recursos, en un apartamento lleno de chinches que pagaba con una pensión recibida tras la muerte de sus padres, con la venta de algunos cuadros y con la ayuda de Kubizek, que se trasladó con él y le pagó la mitad del alquiler durante cinco meses.

Kubizek revela que Hitler odiaba ser fotografiado, pero a la vez que era un gran orador y tenía gran capacidad de persuasión. Eso sí, era colérico y el amigo del dictador revela que a veces daba golpes contra las paredes o destrozaba cosas durante las discusiones.

La relación entre Hitler y Kubizek acabó cuando el primero fue rechazado dos veces por la Academia de Bellas Artes de Viena, lo que coincidió con que Kubizek sí fuera admitido en el Conservatorio de la capital austriaca.

Semejante humillación provocó que Hitler no quisiera volver a ver a su amigo. Posteriormente, viviría casi en la indigencia, pero se recuperó hasta llegar a ser el hombre más poderoso del mundo.

Fuente: 20minutos.

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